- El Casco Histórico vivió una jornada animada con propuestas para todos los públicos, desde torneos y juegos de mesa hasta hinchables, misa y baile popular.
- La Hermandad Franciscana congregó a decenas de vecinos en la paella benéfica a favor de la Beca de San Diego.
Amanecía el domingo en Alcalá de Henares con el ritmo pausado del verano, pero en el Casco Histórico la ciudad ya se preparaba para una jornada festiva que prometía actividad desde primera hora. La programación de las Fiestas de los Santos Niños ofrecía un menú variado: historia, deporte, cultura popular y solidaridad, todo concentrado en los puntos neurálgicos del centro.
El día arrancó con una visita guiada a la muralla medieval, mientras en la plaza de Palacio comenzaban a desplegarse los tableros del torneo de ajedrez rápido. En dos categorías —absoluta y sub-14—, el campeonato organizado por el Club Municipal de Ajedrez reunió a participantes de diferentes edades, en una estampa que combinaba silencio, concentración y rivalidad amistosa bajo la sombra de los árboles.
A escasos metros, la Asociación Círculo de Isengard ofrecía una alternativa lúdica y familiar: una ludoteca de juegos de mesa con contenido cultural y didáctico que atrajo tanto a pequeños como a mayores.
A media mañana, el ambiente cambió de tono con la aparición de los gigantes y cabezudos. La Asociación Jóvenes Giganteros y Cabezudos “Los Pequeñantes” puso en marcha su pasacalles, que arrancó en la plaza de los Santos Niños y recorrió varias calles del centro, arrancando sonrisas y aplausos entre el público.
La programación infantil se extendió también a la calle San Juan, con juegos desenchufados y talleres de Tragaldabas, y al Huerto de los Leones, donde los hinchables fueron protagonistas hasta bien entrada la tarde.
Uno de los momentos más concurridos llegó al mediodía, con el reparto benéfico de paella organizado por la Hermandad Franciscana de Nuestro Padre Jesús Resucitado, Nuestra Señora de la Salud, el Perpetuo Socorro y San Diego de Alcalá. En la plaza de los Santos Niños, decenas de personas se acercaron para colaborar con la iniciativa, cuyos fondos se destinarán a la Beca de San Diego.
Tras la comida, el agua tomó el relevo: primero con una animada fiesta de la espuma y más tarde con los juegos de agua y actividades a lo grande que, de nuevo, llenaron de risas la plaza de Palacio, esta vez gracias a la Asociación Cultural Totemcamp.
La jornada finalizó con un momento de recogimiento en la Catedral Magistral, donde se celebró una misa en recuerdo de los difuntos de la Diócesis. Como broche final, la plaza volvió a llenarse con la música y el baile de la orquesta Arazana, que cerró un domingo vibrante de fiestas.










