- La operación salida de verano volverá a concentrar millones de desplazamientos por carretera en plena temporada de altas temperaturas.
- Una revisión mal hecha de la presión puede ofrecer una lectura engañosa antes de iniciar un trayecto largo.
La presión de los neumáticos volverá a estar entre las revisiones básicas antes de los grandes desplazamientos del verano. En plena operación salida, con vehículos cargados, altas temperaturas y trayectos de larga distancia, una comprobación aparentemente rutinaria puede no ser tan fiable si se realiza en el momento equivocado.
El fallo más habitual se produce cuando el conductor revisa las ruedas después de haber circulado varios kilómetros, normalmente al detenerse en una gasolinera o estación de servicio. Para entonces, el neumático ya ha empezado a calentarse y la presión interior puede haber variado respecto al valor que debería tomarse como referencia.
Ese detalle puede alterar la lectura del manómetro. Al rodar, la temperatura del neumático aumenta y la presión puede subir respecto a la medición en frío. El conductor puede interpretar entonces que la rueda está correctamente inflada o incluso quitar aire, cuando la presión real antes de circular podría estar por debajo de la recomendada.
La comprobación debe hacerse con los neumáticos en frío, antes de iniciar el viaje o tras haber recorrido una distancia muy corta. También conviene tener en cuenta las condiciones reales del desplazamiento, especialmente si el coche va a viajar con más ocupantes, equipaje o carga de lo habitual. En muchos modelos, el fabricante distingue entre la presión recomendada para uso normal y la indicada para circular con el vehículo cargado.
No existe una presión válida para todos los coches. La referencia debe consultarse en las indicaciones del fabricante, que suelen aparecer en el manual del vehículo, en el marco de la puerta del conductor o en la tapa del depósito de combustible. Ajustar las ruedas con una cifra aproximada o tomando como referencia otro vehículo puede provocar una presión incorrecta.
Una presión inadecuada afecta al desgaste de los neumáticos, al consumo de combustible y al comportamiento del vehículo en carretera. Si es demasiado baja, la rueda puede calentarse más y deteriorarse antes; si es excesiva, puede reducirse la superficie de contacto con el asfalto y favorecer un desgaste irregular.
En los viajes de verano, revisar los neumáticos sigue siendo una medida básica de seguridad, pero el momento de la comprobación es clave. Hacerlo con la rueda caliente puede convertir una revisión correcta en apariencia en una medición poco fiable justo antes de salir a carretera.
