- El Gobierno defenderá hoy en el Consejo Europeo suprimir los cambios estacionales y alinearse con el voto del Parlamento Europeo de 2019.
- El próximo ajuste horario en España será la madrugada del 26 de octubre: a las 3:00, los relojes volverán a las 2:00.
- ENCUESTA | ¿Estás de acuerdo con suprimir el cambio de hora en la UE a partir de 2026?
La discusión sobre si tiene sentido seguir moviendo las manecillas dos veces al año vuelve a primer plano con la llegada del horario de invierno. En un mensaje difundido por el presidente Pedro Sánchez, el Ejecutivo asegura que llevará a Bruselas la propuesta de terminar con el cambio de hora y hacerlo efectivo en 2026. El argumento mezcla dos planos que ya están sobre la mesa: el respaldo ciudadano mayoritario y la evidencia de que el ahorro energético es hoy marginal mientras sí se observan efectos sobre el sueño y los ritmos biológicos.
El movimiento del Gobierno español pretende desbloquear un expediente europeo que lleva tiempo encallado. En 2019 el Parlamento Europeo votó a favor de eliminar los cambios estacionales y dejó a los Estados la elección de fijar un horario permanente —de verano o estándar— coordinado entre países vecinos para evitar desajustes. Desde entonces, el Consejo no ha cerrado una decisión común y la práctica se ha mantenido con un calendario pactado que, en España, está regulado en línea con las directivas comunitarias.
En lo inmediato, nada cambia para los relojes. La madrugada del domingo 26 de octubre está previsto el paso al horario de invierno: cuando el reloj marque las 3:00 volverá a las 2:00, dando lugar a un día de 25 horas. Es el último ajuste del calendario de 2025 y, salvo acuerdo europeo, en 2026 volvería a aplicarse el esquema habitual con el cambio al horario de verano el último domingo de marzo y el regreso al de invierno el último de octubre.
La iniciativa del Ejecutivo se apoya en dos pilares. Por un lado, las encuestas y consultas públicas europeas que recogen un rechazo sostenido al cambio bianual, con amplias mayorías partidarias de suprimirlo. Por otro, la literatura científica que, con matices según zonas y metodologías, apunta a un impacto negativo en la calidad del sueño durante los días posteriores —sobre todo tras adelantar la hora en primavera—, y a un efecto nulo o muy reducido en el consumo energético respecto a décadas pasadas. Sociedades médicas y centros de investigación recomiendan priorizar la estabilidad horaria para favorecer los ritmos circadianos.
El debate pendiente no es menor: si se elimina el cambio estacional, ¿qué horario debería ser permanente? La mayoría de expertos en cronobiología recomiendan optar por el horario estándar (de invierno) por su mejor alineación con la luz solar, aunque algunos sectores —por razones de ocio o comercio— han defendido el horario de verano permanente. Cualquier decisión requerirá coordinación con los países vecinos para no perjudicar el transporte, las comunicaciones y la actividad económica transfronteriza.
el calendario europeo decidirá el ritmo real de la reforma. España buscará abrir ahora una negociación en el Consejo para que 2026 sea el punto final a los cambios estacionales. Si no hay acuerdo, los relojes seguirán moviéndose como hasta ahora; si lo hay, la UE deberá definir el marco y cada Estado fijar su horario definitivo con tiempo suficiente para adaptar sectores y servicios esenciales.
