La Guardia Civil alerta de la ‘estafa del me gusta’: ofertas de dinero fácil para robar datos y dinero

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La promesa de ganar dinero sin esfuerzo vuelve a circular con fuerza en redes sociales. La Guardia Civil ha advertido de la conocida “estafa del me gusta”, una modalidad que capta a usuarios con pequeñas recompensas por reaccionar a publicaciones y que, una vez ganada su confianza, intenta llevarlos a invertir en plataformas controladas por los estafadores. El objetivo siempre es el mismo: obtener datos personales y, en última instancia, hacerse con el dinero de la víctima.

Según la advertencia, el contacto llega por redes sociales y se presenta como una oportunidad rápida: dar “me gusta” o reaccionar a ciertos contenidos a cambio de una cantidad fija por tarea. Para reforzar la credibilidad, los autores del fraude pueden efectuar micro‑pagos iniciales —incluso en criptomonedas— que aparentan serios y alimentan la sensación de seguridad.

El siguiente paso es la escalada. Una vez creada la relación de confianza, proponen “invertir” en una supuesta plataforma con la promesa de recuperar el importe más una comisión atractiva. Tras realizar el pago, los estafadores cortan la comunicación o bloquean el acceso, dejando a la víctima sin dinero y sin un interlocutor real al que reclamar.

La Guardia Civil subraya varios indicios para detectar el engaño: textos con faltas de ortografía, mensajes que apelan a la urgencia, perfiles recientes o con actividad incoherente y enlaces que redirigen a páginas ajenas a las plataformas oficiales. Si algo suena demasiado bueno para ser verdad, conviene desconfiar.

Qué hacer si ya se ha pinchado en el enlace: revisar inmediatamente los movimientos bancarios, cambiar todas las contraseñas —empezando por el correo y las redes sociales— y denunciar los hechos. Además, es recomendable activar la verificación en dos pasos y no reutilizar claves entre servicios para reducir el alcance de un posible robo de credenciales.

La advertencia insiste en no facilitar documentos de identidad, números de tarjeta ni códigos de verificación a desconocidos. Tampoco hay que instalar aplicaciones o dar control remoto del dispositivo si lo solicita un presunto “agente de soporte” vinculado a la oferta.

Más allá del caso concreto, este fraude forma parte de un patrón que combina microtareas aparentemente inocuas con falsas inversiones de alto retorno. La vigilancia en redes y la educación digital son claves para frenar su expansión. El mensaje es claro: contrastar, desconfiar de promesas de dinero fácil y denunciar para cortar la cadena de engaños.

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