- Crecen los fraudes que prometen ingresos rápidos por dar ‘likes’ en vídeos de internet.
- Los estafadores buscan datos personales y llegan a inducir a inversiones que acaban en deudas.
La tentación de ganar dinero fácil a través de redes sociales se ha convertido en la base de una estafa que preocupa a las autoridades. La Policía ha lanzado un aviso sobre la proliferación de supuestas ofertas de empleo en las que se promete obtener ingresos por interactuar con vídeos en plataformas digitales, un gancho que esconde graves riesgos económicos y personales.
Según explican, el método comienza con pequeños pagos que generan confianza en las víctimas. Sin embargo, esta dinámica cambia pronto. Los delincuentes dejan de abonar las cantidades prometidas y solicitan nuevos pasos: desde facilitar datos personales hasta realizar transferencias con la promesa de beneficios mayores. “Al principio te pagarán por ello, pero enseguida dejarán de hacerlo”, advierte la Policía en su mensaje difundido en redes sociales.
La advertencia subraya que estas prácticas persiguen apropiarse de información sensible que puede ser utilizada para abrir cuentas bancarias a nombre de la víctima o incluso vincularla a operaciones financieras fraudulentas. “Mucho cuidado, pueden utilizar tus datos personales para abrir cuentas bancarias o solicitarte que realices inversiones”, remarcan las autoridades.
En los últimos meses se han registrado denuncias de afectados por este tipo de fraudes, que encuentran en la difusión viral de redes sociales y aplicaciones de mensajería un canal rápido para propagarse. El atractivo radica en su aparente sencillez y en la promesa de ingresos inmediatos, un reclamo especialmente eficaz entre quienes buscan ingresos extra.
Las consecuencias no se limitan a la pérdida del dinero invertido. En muchos casos, las víctimas acaban endeudadas o con créditos solicitados a su nombre que desconocían. “Al final sólo te quedarán deudas o no podrás recuperar tu dinero”, concluye el aviso policial.
La recomendación es clara: desconfiar de cualquier oferta que prometa ingresos fáciles, no facilitar datos bancarios a desconocidos y denunciar ante las autoridades los intentos de fraude. El reto, advierten, será frenar la expansión de estas prácticas en un contexto donde el consumo digital no deja de crecer y los estafadores buscan constantemente nuevas fórmulas para captar a sus víctimas.
