- La región insiste en la prohibición de recoger especies protegidas como acebo, tejo o musgo en el medio natural.
- Bomberos y agentes forestales detallan cómo usar luces, velas, leña y baterías sin provocar incendios en Navidad.
Cada año, la búsqueda de elementos naturales para decorar belenes y centros navideños vuelve a situar el debate sobre cómo compatibilizar tradición y conservación ambiental. La retirada de ramas, piñas o musgo, habitual en estas fechas, genera un impacto acumulado en ecosistemas que ya soportan una gran presión por la afluencia de visitantes. Por ello, los agentes forestales insisten en la necesidad de recordar las limitaciones vigentes y reforzar prácticas respetuosas con el entorno.
Las restricciones afectan especialmente a especies escasas en la región, como el acebo, el tejo o el alcornoque. Estas variedades cumplen un papel relevante en la biodiversidad local y su extracción directa puede comprometer su regeneración. También el musgo, tradicional en los belenes, está protegido por su lento crecimiento y su función en la retención de humedad y la estabilidad del suelo. En ambos casos, las normas recalcan que no se puede arrancar material directamente del monte.
Sí se permite recoger elementos ya caídos como piñas, pinocha, semillas o pequeñas piedras, siempre para uso doméstico y en cantidades reducidas. Estas prácticas, cuando se realizan con moderación, generan un impacto mucho menor y permiten mantener parte de las tradiciones sin deteriorar el equilibrio del bosque.
La recogida de leña para chimeneas se rige por criterios similares. En terrenos privados, es obligatorio contar con permiso del propietario, mientras que en montes públicos solo pueden retirarse restos sueltos salvo regulaciones municipales más estrictas. En algunos municipios se autoriza la corta de pinos secos bajo supervisión técnica para reducir riesgos de incendio y favorecer la gestión forestal.
Estos profesionales señalan, además, que no todas las maderas se comportan igual en una chimenea. Encina, roble y fresno se consideran las más adecuadas por su poder calorífico y por generar menos residuos. En cambio, desaconsejan el uso de leña de pino, ya que la resina que contiene favorece la acumulación de hollín y aumenta el riesgo de incendio en los conductos de humos.
Junto al cuidado del entorno natural, la campaña pone el foco en la seguridad dentro de las viviendas. El Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid insiste en que todos los adornos y dispositivos eléctricos que se instalen en estas fechas cuenten con el marcado de calidad europeo (CE). Guirnaldas luminosas, enchufes, adaptadores o figuras decorativas deben colocarse alejados de fuentes de calor, estufas o braseros, para evitar que los materiales inflamables se recalienten y provoquen incendios o emisiones de monóxido de carbono.
La combinación de iluminación decorativa, calefacción eléctrica y otros aparatos conectados a la vez multiplica el consumo en muchos hogares durante el invierno. Para reducir riesgos, los bomberos recomiendan no sobrecargar enchufes ni regletas, evitar las conexiones en cascada y revisar el estado de cables y bases múltiples, sustituyendo las que presenten daños o signos de sobrecalentamiento.
Las velas decorativas, habituales en cenas y celebraciones, también requieren precaución. Los servicios de emergencias aconsejan colocarlas siempre sobre superficies estables e ignífugas, lejos de cortinas, alfombras, manteles o ropa de cama, y apagarlas completamente antes de abandonar la estancia o irse a dormir. Incidentes aparentemente menores, como el vuelco de una vela mal apoyada, pueden derivar en incendios rápidos y difíciles de controlar.
Otro de los puntos de atención es el uso de pirotecnia en fiestas y reuniones familiares. Un manejo inadecuado de petardos, cohetes o artificios similares puede causar quemaduras y originar focos de fuego tanto en el interior de los edificios como en zonas abiertas, especialmente si se utilizan cerca de vegetación seca o materiales combustibles.
La Comunidad de Madrid recuerda igualmente que muchos dispositivos cotidianos incorporan baterías de iones de litio, presentes en teléfonos móviles, patinetes eléctricos, ordenadores portátiles, auriculares inalámbricos, consolas o cepillos de dientes. Una sobrecarga, una descarga excesiva, golpes fuertes o manipulaciones incorrectas pueden provocar sobrecalentamientos y, en casos extremos, la combustión de la batería.
Por ese motivo, se recomienda cargarlos en lugares bien ventilados o al aire libre, evitando situarlos sobre sofás, camas u otras superficies tapizadas. En caso de incendio, este tipo de baterías puede proyectar partículas incandescentes capaces de iniciar otros focos de fuego en la vivienda. Como medida complementaria, la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM112) recomienda la instalación de detectores de humo domésticos, que pueden activar una alarma temprana y facilitar la evacuación o la intervención rápida.
La campaña informativa se apoya de forma especial en las redes sociales y en los canales de emergencia autonómicos para llegar tanto a residentes como a visitantes durante las fiestas. El objetivo es que la preparación de belenes, chimeneas y decoraciones luminosas conviva con la protección de los ecosistemas madrileños y con unas celebraciones navideñas seguras, sin incidentes evitables ni en el monte ni en los hogares.
