- Tercero en el Campeonato de España 2025 tras una temporada marcada por la constancia y la superación personal.
- El resultado llega después de superar una barrera psicológica en profundidad y recuperar la confianza en el agua.
No todos los logros deportivos se explican solo con cifras. A veces, el verdadero cambio sucede bajo la superficie, donde no llega el ruido de las gradas, ni el cronómetro, ni el foco. Ese ha sido el caso de Fabien Ducos, freediver afincado en Alcalá de Henares, que el 21 de septiembre cerró la temporada con un bronce en el Campeonato de España de apnea celebrado en Lanzarote. Una medalla que no solo reconoce una marca, sino un proceso.
Ducos, integrante del equipo Apnea Madrid, lleva apenas dos años entrenando la disciplina de la apnea deportiva. Durante esta temporada ha competido en distintas pruebas indoor —dinámica y estática en piscina— y en entrenamientos y descensos en mar abierto en destinos como Dahab (Egipto) y Kalamata (Grecia), lugares donde los freedivers de todo el mundo trabajan técnica y profundidad.
Sin embargo, su avance no ha sido lineal. Tras una mala experiencia en 2023 en un descenso de 51 metros, la progresión en profundidad quedó bloqueada. Durante meses, la barrera no fue física, sino mental. «Volver abajo» implicaba recuperar confianza: en el cuerpo, en el aire y en el propio control bajo presión. La temporada 2024/2025 ha consistido en deshacer ese nudo.
El resultado ha sido tangible: Ducos alcanzó los 67 metros en profundidad con una sensación que él mismo describió como «tranquila y agradable». También superó los 150 metros en dinámica horizontal y registró una apnea estática de 6 minutos y 35 segundos. Marcas que hablan de técnica, adaptación y calma.
En Lanzarote, esas sensaciones encontraron forma en competición. Ducos terminó tercero del país en la modalidad disputada, certificando una temporada sólida, con 16 «white cards» —ejecuciones válidas bajo reglamento— y varias medallas en piscina.
La apnea deportiva, todavía minoritaria en España, vive un crecimiento discreto pero constante. Clubs como Apnea Madrid están formando una comunidad que comparte entrenamiento, viajes y aprendizaje colectivo. En ese contexto, la medalla de Ducos es también reflejo de ese tejido humano: entrenadores, compañeros y freedivers que acompañan el proceso.
El bronce no es un punto final. Es una pausa. Un respiro largo antes del siguiente descenso. La próxima temporada apunta a seguir combinando piscina y mar abierto, consolidando técnica y escuchando —otra vez— lo más profundo: el propio cuerpo, el tiempo y el silencio.










