Fallece Antxón Jiménez, figura clave en la vida cultural y educativa de Alcalá

Antxon Jimenez

El fallecimiento de Antxón Jiménez ha conmocionado a la comunidad alcalaína. Su nombre, estrechamente ligado al desarrollo cultural y educativo de la ciudad durante décadas, despierta unánimes palabras de admiración y cariño entre quienes le conocieron.

Actor, docente, divulgador, conversador incansable y figura imprescindible en la escena local, Antxón supo tejer una red de vínculos personales y profesionales que hoy se traduce en una oleada de homenajes y recuerdos compartidos.

El Ayuntamiento ha lamentado su pérdida destacando «su entrañable figura» y recordando su implicación en múltiples ediciones del Don Juan en Alcalá, donde interpretó al Comendador con solvencia y carisma. No fue un papel más: se convirtió en uno de los rostros más recordados de la emblemática representación, contribuyendo a dotarla de identidad propia.

Su participación no se limitó al escenario. Durante años, también formó parte de la Schola Cantorum, agrupación coral de referencia en la ciudad, que impulsó junto a su esposa, Ángela, con quien compartió vocación musical y compromiso comunitario.

Desde el ámbito político, el PSOE de Alcalá ha expresado su pesar a través de redes sociales, definiéndole como un «hombre comprometido, defensor de la cultura, gran Comendador y escolano de corazón». «Gracias por tu entrega a Alcalá. Un cálido abrazo a familiares y amigos», concluye el comunicado.

En redes sociales, las muestras de afecto y respeto no han dejado de sucederse. Antxón Jiménez fue también una figura muy presente en el ámbito educativo, especialmente en el Instituto Alonso de Avellaneda, donde fue profesor de matemáticas y teatro.

Su metodología docente, exigente pero cercana, dejó huella en muchas generaciones. «Fue mi profesor de matemáticas en maestría», escribe una antigua alumna. Otro vecino recuerda que «fue profe mío y de mi padre. Inconfundible».

El teatro fue otro de sus canales de expresión. Más allá del Don Juan, dirigió y participó en actividades escénicas escolares, llevando su amor por las tablas al aula y transmitiéndolo a centenares de estudiantes. «Fue mi profesor de teatro. Grandes momentos vividos», apunta otra vecina.

Su capacidad para entablar conversación y cultivar el diálogo era otra de sus señas. «Con Antxón siempre había lugar para la buena conversación», escribe alguien que rememora un intercambio sobre cine a su regreso de la SEMINCi, en el que mencionó con afecto al productor Elías Querejeta.

Estos pequeños gestos, aparentemente cotidianos, dibujan el perfil de un hombre profundamente cultivado, generoso con su tiempo y con una mirada siempre abierta al mundo.

«Una mala noticia para la cultura de Alcalá», resume una de las decenas de publicaciones espontáneas que han llenado los muros digitales en las últimas horas. Con su pérdida, la ciudad despide a un referente discreto pero imprescindible. Su legado —en las aulas, en los escenarios, en la música coral— pervivirá en la memoria colectiva de quienes compartieron su tiempo, su saber y su entusiasmo.

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