- El Ayuntamiento oficializa en pleno extraordinario el reconocimiento a Fernando Galván, catedrático de Filología Inglesa y rector emérito.
- El acuerdo, aprobado por unanimidad, subraya su apuesta por acercar la vida universitaria al centro histórico y a la ciudadanía.
La relación entre la Universidad de Alcalá y la ciudad se construye a base de decisiones pequeñas que, con el tiempo, cambian la forma de vivir el casco histórico. En ese cruce entre instituciones, patrimonio y vida cotidiana, el Ayuntamiento celebró un pleno extraordinario para formalizar un reconocimiento municipal a una figura muy ligada a esa conexión.
El Salón de Plenos acogió el miércoles 10 de diciembre la entrega del título de Hijo Adoptivo a Fernando Galván Reula, catedrático de Filología Inglesa y rector emérito de la Universidad de Alcalá. El nombramiento llega después de que la Corporación lo aprobara por unanimidad en el pleno ordinario del pasado mes de octubre.
La propuesta partió de la Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad, una entidad histórica nacida en el siglo XIX para evitar la pérdida de los principales inmuebles de la antigua universidad tras su traslado a Madrid. Hoy, sigue vinculada a la conservación de la llamada manzana cisneriana y mantiene un papel activo en la vida cultural de la ciudad.
El título de Hijo Adoptivo es una de las distinciones locales reservadas a personas que no nacieron en Alcalá de Henares, pero a las que se reconoce una trayectoria con impacto directo en la ciudad. En este caso, el expediente destaca la labor de Galván para “estrechar los lazos de la Universidad con la ciudad”, además de facilitar el acceso ciudadano a edificios y servicios universitarios.
Galván nació en Las Palmas de Gran Canaria y se instaló en Alcalá en 1994, cuando obtuvo por oposición la primera cátedra de Filología Inglesa de la Universidad de Alcalá. Desde entonces ha desarrollado una carrera académica centrada en la docencia, la investigación y la traducción, con una proyección que se ha movido entre la universidad y la vida cultural.
En el ámbito de la gestión, su trayectoria incluye el cargo de vicerrector (2002–2008) y, posteriormente, el de rector (2010–2018). Desde 2023 figura como rector emérito, y en la actualidad aparece también como presidente del Consejo Asesor de la Universidad de Alcalá.
Una de las líneas más visibles de su etapa al frente de la UAH fue la apuesta por la recuperación y divulgación del patrimonio histórico-artístico. En esos años se impulsaron actuaciones de rehabilitación en espacios emblemáticos, como el patio de Santo Tomás de Villanueva, la Capilla de San Ildefonso o la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso (la Cisneriana). Esta última intervención, además de su repercusión técnica y patrimonial, se abrió al público con visitas guiadas durante las obras, una fórmula que convirtió un proceso de restauración en un acontecimiento ciudadano.
Junto a la rehabilitación de edificios, la universidad fue ampliando equipamientos con impacto directo en la vida del centro: el CRAI (Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación), el Museo de Arte Iberoamericano o la Residencia Universitaria Lope de Vega, instalados en antiguos cuarteles del entorno del casco histórico. A esa línea se sumaron exposiciones, cursos y conferencias que, en distintos formatos, han ido normalizando la presencia universitaria más allá de las aulas.
El reconocimiento municipal se enmarca, además, en un contexto en el que la ciudad y su universidad comparten una responsabilidad patrimonial singular: el 2 de diciembre de 1998, la UNESCO inscribió la Universidad y el recinto histórico en la Lista de Patrimonio Mundial. En los últimos años, la gestión del centro histórico se ha ido apoyando cada vez más en fórmulas de colaboración entre instituciones para compatibilizar conservación, actividad cultural y uso ciudadano.
En el plano académico e internacional, su currículum recoge estancias y vínculos con instituciones como Harvard y Oxford, y varios doctorados honoris causa en universidades extranjeras, entre ellas Glasgow (Reino Unido), Bucarest y Timisoara (Rumanía), o Caucasus (Georgia). Entre sus distinciones figuran, además, la Orden de Bernardo O’Higgins (Chile, 2013), la Medalla Honorífica de Oro de la Universidad de Alcalá (2018) y el reconocimiento como Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE) en 2017.










