- La Plaza de Cervantes acogerá el sábado 18 de abril, de 17.00 a 21.00 horas, la primera edición de este encuentro abierto a jóvenes y mayores.
- El programa prevé más de 30 propuestas de ocio, con participación de centros de mayores y de más de una veintena de entidades, asociaciones y grupos informales.
El 18 de abril, el centro histórico acogerá el I Festival Intergeneracional del Ocio, una jornada concebida para reunir a jóvenes y personas mayores en torno a actividades culturales, deportivas, creativas y tecnológicas.
La propuesta nace del programa Redes para el Tiempo Libre, vinculado a Otra Forma de Moverte, y amplía el radio habitual de este proyecto municipal de ocio alternativo, tradicionalmente dirigido a población joven. En esta ocasión, el planteamiento pasa por mezclar perfiles y edades en un mismo espacio y trasladar la convivencia al terreno práctico: jugar, conversar, aprender y participar juntos durante una tarde completa, sin inscripción previa y con acceso por aforo.
El festival arrancará a las 17.00 horas y se prolongará hasta las 21.00, aproximadamente. La organización ha distribuido la programación en varios espacios temáticos dentro de la Plaza de Cervantes para facilitar una participación simultánea y diversa. La previsión incluye más de 30 acciones de dinamización impulsadas tanto por jóvenes como por personas mayores, con la implicación de los centros de mayores de la ciudad y de más de veinte asociaciones, entidades y grupos informales.
En el área lúdica se concentrarán algunas de las propuestas más competitivas y participativas, desde partidas rápidas de ajedrez y torneo de mus hasta fútbol chapa, juegos de mesa, videojuegos como Smash Bros, ocio tecnológico, juegos tradicionales y exhibiciones de combat robot. La idea es que convivan formatos de entretenimiento muy distintos, de manera que la jornada no funcione como una programación segmentada por edad, sino como un espacio compartido en el que cada generación pueda acercarse a los intereses de la otra.
La zona creativa tendrá un perfil más expresivo y manual, con actividades como pintura sobre tela, grafiti mural participativo, talleres de hamma beads, arte del plegado, trabajos con mimbre y propuestas ligadas a la memoria y la narración personal, como el formato selfie con historias que contar. A ello se sumará un espacio de podcast en el que las conversaciones, entrevistas, retos y dinámicas servirán para convertir la experiencia y los relatos de vida en parte central de la programación.
La música y las artes escénicas también ocuparán un papel destacado en la tarde. El Quiosco de la Música y un escenario anexo acogerán recitales de poesía, sesiones de zumba y pasodoble con auriculares, actuaciones de voz urbana, danza urbana, sevillanas, teatro leído y una representación de El Conde de Burra. El cierre correrá a cargo del grupo Unidos por la Música, que pondrá el broche final a una jornada planteada más como experiencia colectiva que como sucesión de exhibiciones.
Más allá del programa concreto, el festival se apoya en una preocupación social de fondo: la distancia creciente entre generaciones en la forma de ocupar el tiempo libre y en los espacios cotidianos de relación. Ese diagnóstico no es nuevo. En los últimos años, tanto las administraciones como las entidades sociales han insistido en el aumento de la soledad no deseada entre las personas mayores y en la necesidad de crear contextos de participación que no las releguen a circuitos cerrados o especializados.
Con esta primera edición, la ciudad ensaya un formato que podría tener continuidad si logra atraer público y participación real más allá de la foto institucional.










