- El Ministerio de Igualdad ha encargado a la UTE que gestiona Cometa un nuevo mapeo de cobertura con todos los operadores, con actualización periódica.
- El informe se compartirá con Fuerzas de Seguridad y juzgados para orientar el uso del sistema en cada caso.
La protección que ofrecen los dispositivos de control telemático depende de algo tan poco visible como decisivo: que la señal llegue. En un país con grandes áreas rurales y zonas de sombra, la cobertura puede marcar la diferencia entre una alerta inmediata y una incidencia técnica.
Con ese punto de partida, el Ministerio de Igualdad ha solicitado a la unión temporal de empresas (UTE) responsable del sistema Cometa una actualización del mapa de cobertura de los dispositivos. La iniciativa, impulsada desde la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, busca optimizar el uso de este recurso tanto en entornos rurales como en núcleos urbanos.
El encargo no se limita a una fotografía puntual. La petición incluye que el mapa se actualice de forma periódica e incorpore datos de todos los operadores nacionales, con el objetivo de disponer de una visión más precisa de dónde el sistema funciona con garantías y dónde puede verse condicionado por limitaciones de red.
¿Y qué es exactamente Cometa? Se trata del centro y del sistema de seguimiento que monitoriza, por medios telemáticos, el cumplimiento de las prohibiciones de aproximación acordadas por un juzgado en casos de violencia de género y también de violencia sexual. Su función es verificar que se respeta la distancia impuesta y registrar incidencias relacionadas con el cumplimiento de la medida.
En la práctica, el sistema se apoya en un conjunto de dispositivos que llevan agresor y víctima. El investigado o condenado porta un transmisor ajustado a la muñeca o al tobillo, con detección de manipulación, que se empareja con un teléfono de control. Ese teléfono aporta la geolocalización y las comunicaciones necesarias para enviar datos al centro de monitorización.
La víctima, por su parte, dispone de un terminal similar que recibe avisos y puede emitir alertas. Cuando el sistema detecta una aproximación dentro de los límites fijados por la orden judicial —ya sea por geolocalización o por detección de proximidad— genera avisos graduados según el nivel de riesgo, de forma que se pueda activar la respuesta prevista.
Según la información oficial del propio servicio, el Centro COMETA opera de forma continua, las 24 horas del día y los 365 días del año, y coordina la gestión técnica del alta, la instalación y la retirada de los equipos, además de la monitorización. La medida, no obstante, no se aplica de manera automática: es la autoridad judicial quien decide, caso por caso, si la prohibición de aproximación debe controlarse mediante este sistema.
El nuevo mapa de cobertura pretende aportar una capa adicional de información a quienes toman decisiones. Las conclusiones del informe se pondrán a disposición de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y también de las autoridades judiciales, con el fin de facilitar la valoración sobre el posible uso de Cometa en una orden de alejamiento concreta.
Además, el mapeo se trasladará al Observatorio de Violencia de Género y Doméstica del Consejo General del Poder Judicial para su difusión al conjunto de órganos judiciales. La idea de fondo es que la variable “cobertura” deje de ser un factor desconocido cuando se decide qué herramienta de protección se activa.
La actualización periódica de ese mapa apunta a un objetivo sencillo: reducir los puntos ciegos técnicos en un sistema que, por diseño, necesita comunicaciones fiables para funcionar. En un contexto en el que miles de medidas de alejamiento se apoyan en dispositivos telemáticos, disponer de información detallada sobre la cobertura puede ayudar a ajustar mejor la protección y a anticipar incidencias antes de que se conviertan en un problema en pleno uso.
