- Tres personas, en un turismo gris, distrajeron a las víctimas preguntando por el WC mientras otro intentaba abrir el coche.
- Los hechos afectaron a personas mayores; se presentó denuncia en comisaría y no se pudo anotar la matrícula.
En los estacionamientos de grandes superficies se repiten, de cuando en cuando, intentos de hurto aprovechando despistes breves: una pregunta inocente, una mano rápida y un vehículo listo para salir. En Alcalá de Henares, un nuevo episodio de este modus operandi ha sido denunciado tras producirse en el aparcamiento exterior del hipermercado Carrefour de Espartales, donde varias personas mayores relataron haber sido abordadas casi a la vez por un grupo que actuaba coordinado.
Según el testimonio difundido en redes sociales por familiares de una afectada, tres individuos llegaron en un coche de color gris y emplearon la conocida técnica del despiste. Mientras uno de ellos preguntaba por la ubicación de los servicios, otro aprovechaba para intentar abrir la puerta del vehículo de la víctima. La maniobra se repitió con un matrimonio de edad avanzada en el mismo estacionamiento, lo que permitió a los presentes contrastar lo sucedido y avisar de inmediato.
La familia de una de las afectadas acudió posteriormente a comisaría para formalizar la denuncia y aportar la descripción disponible del grupo y del turismo, si bien no pudieron anotar la matrícula al producirse los hechos con rapidez. El relato coincide con patrones habituales en este tipo de actuaciones: presencia de varios integrantes con tareas repartidas (distracción, apertura y vigilancia) y selección de objetivos potencialmente vulnerables, como personas mayores o conductores que cargan bolsas.
El llamado “método del despiste” es una forma de hurto no violento que se apoya en la distracción y la proximidad física, especialmente en entornos concurridos como aparcamientos, estaciones o gasolineras. Las fuerzas de seguridad recomiendan, de manera general, mantener los vehículos cerrados incluso durante breves paradas, desconfiar de abordajes innecesariamente insistentes, proteger bolsos y llaves y, ante cualquier intento, alejarse y contactar con el 091 o el 112 aportando el máximo de datos (personas, vestimenta, rasgos distintivos del coche y, si es posible, la matrícula).
En este caso, no constan daños ni sustracciones consumadas en el testimonio recogido, pero la presentación de la denuncia permitirá a los agentes cruzar información con otros avisos y revisar cámaras del entorno si procede. La coordinación vecinal —compartiendo alertas y pautas de prevención— y el aviso inmediato a la Policía pueden resultar decisivos para identificar a los autores.
Este episodio refuerza una idea conocida pero fácil de olvidar: en los aparcamientos, los segundos cuentan. Extremar la atención al entrar y salir del vehículo, desconfiar de distracciones y denunciar cualquier intento ayuda a disuadir estas prácticas y a trazar posibles patrones si hubiera más casos en la zona en las próximas semanas.
