- La movilización partirá a las 11:00 horas desde la puerta del centro educativo para visibilizar la situación de la Educación Especial.
- Familias y miembros de la comunidad educativa denuncian falta de personal, medios materiales y aumento de alumnado con necesidades educativas especiales.
La atención al alumnado con necesidades educativas especiales vuelve a situarse en el centro del debate educativo. La comunidad educativa vinculada al Colegio Público de Educación Especial Pablo Picasso ha convocado una marcha para el próximo 1 de marzo con el objetivo de visibilizar lo que consideran una falta de recursos sostenida en el tiempo. La movilización partirá a las 11:00 horas desde la puerta del propio centro.
A través de redes sociales y mensajes difundidos entre familias, los convocantes explican que la Educación Especial ha sido «la gran olvidada» de la Administración educativa, tanto a nivel estatal como autonómico. Según trasladan, la situación afecta tanto a los centros ordinarios como a los específicos de Educación Especial.
En el caso de los centros ordinarios, señalan que la falta de medios humanos y materiales repercute directamente en la atención al alumnado con necesidades educativas especiales. Entre las carencias mencionan insuficiencia de personal especializado, escasez de recursos adaptados y dificultades organizativas para garantizar una respuesta educativa adecuada.
Respecto a los centros de Educación Especial, las familias señalan que el número de alumnos ha ido en aumento en los últimos años, al tiempo que los perfiles presentan mayores necesidades de apoyo. A esta realidad se suma, según exponen, una carga burocrática creciente y una dotación de recursos que consideran insuficiente para dar respuesta individualizada.
Los convocantes recuerdan que la escolarización debe realizarse en aquellos espacios que puedan ofrecer una atención ajustada a las necesidades de cada alumno. Subrayan que la falta de financiación y medios impacta directamente en la calidad de la respuesta educativa, especialmente cuando se trata de necesidades altamente especializadas.
Asimismo, las familias destacan que el alumnado con necesidades educativas especiales procede de familias de distintos contextos sociales, económicos e ideológicos, y que cualquier familia puede verse en esta situación. En ese sentido, insisten en que garantizar una atención adecuada en cada etapa escolar es una responsabilidad pública.
La marcha del 1 de marzo se plantea como una acción para trasladar esta reivindicación al espacio público y reclamar mejoras estructurales en la dotación de recursos. Con esta convocatoria, la comunidad educativa pretende abrir un debate sobre el modelo de atención a la diversidad y la financiación destinada a uno de los ámbitos más sensibles del sistema educativo.










