- Educadores infantiles y familias están llamados a participar a las 18:00 en la Plaza de los Cuatro Caños dentro de la movilización del 0-3.
- El movimiento reclama una bajada de ratios, mejoras salariales, más personal de apoyo y el reconocimiento pleno de la etapa educativa.
Profesionales del sector y familias quieren trasladar una reivindicación que afecta a numerosas localidades: la necesidad de mejorar las ratios en las aulas, reforzar las plantillas con personal de apoyo, dignificar las condiciones laborales y reconocer de forma efectiva el valor educativo de la etapa de 0 a 3 años. La cita del 24 de abril busca dar visibilidad local a un malestar que va mucho más allá de un solo municipio y se identifica, además, con un nombre cada vez más reconocible en estas protestas: la Marea Amarilla.
La convocatoria está fijada para las 18:00 horas en la Plaza de los Cuatro Caños. La camiseta amarilla es el símbolo con el que este movimiento se ha hecho visible en distintas movilizaciones del sector. Bajo esa identidad compartida, la protesta quiere reunir tanto a profesionales como a familias vinculadas a escuelas infantiles de distintos modelos de gestión.
Según la información difundida por la organización, a la concentración están llamadas escuelas infantiles de gestión directa, de gestión indirecta, centros privados y también escuelas integradas en colegios públicos de Infantil y Primaria. Ese alcance es uno de los elementos que da dimensión a la protesta, al reflejar que las reclamaciones no se limitan a un único tipo de centro, sino que atraviesan realidades laborales y educativas distintas dentro del mismo tramo de edad.
Entre las principales demandas figura la bajada de ratios en las aulas, una reivindicación recurrente en el sector y vinculada a la posibilidad de ofrecer una atención más individualizada. Quienes trabajan con niños y niñas de 0 a 3 años sostienen que el número de menores por grupo influye de forma directa en los cuidados, en el acompañamiento emocional y en la intervención educativa diaria, especialmente en una etapa en la que el desarrollo evolutivo exige una atención muy cercana. A esa petición se suma además la reclamación de más personal de apoyo, una medida que consideran necesaria para responder mejor a las necesidades cotidianas de las aulas y aliviar una sobrecarga que describen como estructural.
Junto a esa petición, la concentración también pone el foco en las condiciones laborales del personal educativo, con especial atención a la mejora salarial. El colectivo considera que la mejora del empleo en este ámbito no puede separarse de la calidad del servicio que reciben las familias. Desde esa perspectiva, las reivindicaciones enlazan la organización del trabajo, la estabilidad de las plantillas, la suficiencia de recursos humanos y el reconocimiento profesional con el funcionamiento cotidiano de las aulas.
Otro de los ejes de la convocatoria es la dignificación de la profesión y el reconocimiento educativo real del ciclo 0-3. El primer ciclo de Educación Infantil forma parte de la etapa educativa y tiene un papel clave en el desarrollo emocional, social y cognitivo de los niños y niñas, pero una parte del sector denuncia que todavía persiste una visión reducida de esta fase, entendida más como un recurso de conciliación que como un espacio plenamente educativo. De ahí que una de las ideas centrales del movimiento sea subrayar que se trata de una etapa educativa con entidad propia, tan importante como cualquier otra dentro del recorrido formativo de la infancia.
La participación de las familias ocupa además un lugar destacado en esta movilización. Las personas convocantes sostienen que la situación del sector repercute directamente en la experiencia diaria de los niños y niñas y en la relación de los hogares con la escuela infantil. Por eso, la protesta no se plantea solo como una reclamación laboral, sino también como una defensa compartida de una atención digna, accesible y de calidad durante una etapa decisiva.







