- La carrera popular se celebró este domingo con salida en la Ciudad Deportiva El Val y llegada en la plaza de Cervantes.
- La cita formó parte de la programación del Día Internacional de las Mujeres y volvió a situar la igualdad en el centro del espacio público.
La Milla por la Igualdad volvió a ocupar este domingo las calles en una de las citas más visibles de la jornada del 8 de marzo. La carrera, integrada en la programación del Día Internacional de las Mujeres, unió la Ciudad Deportiva Municipal El Val con la plaza de Cervantes en una mañana marcada por la participación ciudadana y por un formato que mezcla actividad deportiva, presencia asociativa y reivindicación pública.
La salida estaba prevista a las 12.00, aunque el movimiento comenzó antes. Desde las 11.00 se repartieron dorsales y camisetas hasta agotar existencias, con 550 unidades anunciadas por la organización. Ese dato ya anticipaba el carácter abierto de la convocatoria, planteada no como una prueba competitiva al uso, sino como una actividad popular vinculada al 8M y pensada para reunir a vecinas, familias y colectivos en torno a un recorrido corto, reconocible y muy visible.
La carrera partió desde El Val y avanzó por la avenida Virgen del Val, la plaza de la Juventud y el paseo del Val antes de encarar la entrada al centro histórico. Desde allí continuó por la Puerta de Aguadores, las calles Colegios, Santa Úrsula y Escritorios, la plaza de los Santos Niños y la calle Mayor hasta terminar en la plaza de Cervantes. Más allá del trazado, el itinerario tenía una carga simbólica evidente: llevar la convocatoria desde una instalación deportiva hasta el corazón de la ciudad y convertir durante unas horas ese recorrido en un espacio compartido de visibilidad.
La Milla por la Igualdad no es una actividad nueva, sino una cita ya consolidada dentro del calendario del 8M. Su permanencia en los últimos años explica que haya adquirido un papel reconocible dentro de la programación local del Día Internacional de las Mujeres. No se trata solo de repetir una carrera popular, sino de sostener una fórmula que permite sacar el mensaje de igualdad del marco institucional y situarlo en la calle, en un formato más accesible y participativo que otros actos de carácter más formal.
Esa dimensión pública es una de las claves de la jornada. El deporte funciona aquí como vehículo, pero no como fin en sí mismo. La prueba se enmarcó en el programa ‘Construyendo Igualdad’, con el que se han agrupado este año distintas actividades durante el mes de marzo. Bajo ese lema, la programación ha vinculado la conmemoración del 8M con asuntos como la corresponsabilidad, la conciliación, la igualdad de oportunidades y la prevención de la violencia contra las mujeres, cuestiones que suelen formar parte del núcleo de estas campañas institucionales y asociativas.
La llegada a la plaza de Cervantes no supuso el cierre de la mañana, sino el arranque de otro bloque de actividades. Allí estaba prevista la celebración de ‘Ocio en Igualdad’, una propuesta con talleres familiares, espacios divulgativos y actividades orientadas a trasladar la reflexión sobre la igualdad a un formato más cotidiano. También se anunció una clase abierta de swing y la participación de asociaciones de mujeres y entidades sociales, reforzando así el carácter comunitario de la jornada y ampliando la convocatoria más allá de quienes tomaron parte en la carrera.
Ese despliegue ayuda a entender por qué esta cita mantiene su peso dentro del 8M local. La carrera, por sí sola, tiene un valor simbólico claro, pero gana dimensión cuando se conecta con el resto de la programación y con el tejido asociativo que participa en ella. La presencia de asociaciones de mujeres no es un elemento secundario: aporta continuidad, memoria y arraigo a una jornada que, de otro modo, correría el riesgo de quedarse en un gesto puntual dentro del calendario conmemorativo.
En la marcha participaron miembros del Gobierno municipal y de la Corporación, entre ellos la alcaldesa Judith Piquet, la teniente de alcalde Isabel Ruiz y el concejal de Igualdad Santiago Alonso. También hubo presencia de representantes del PSOE y asistió la concejala de Más Madrid Sara Escudero junto a asociaciones de mujeres. La presencia política fue visible, aunque el protagonismo de la mañana recayó en una convocatoria abierta que volvió a reunir a participantes de perfiles distintos en torno a una reivindicación compartida.
Como ocurre en este tipo de pruebas urbanas, el desarrollo del recorrido obligó además a activar medidas de tráfico y seguridad en las calles afectadas. Son dispositivos habituales, pero también reflejan la escala pública del acto: durante el tiempo que dura la carrera, el centro cambia de ritmo, se reorganiza y cede espacio a una convocatoria que combina celebración, mensaje político y ocupación cívica del espacio común.
La Milla por la Igualdad cerró así una mañana en la que el 8M volvió a expresarse en clave de participación. Sin grandes gestos ni una escenografía especialmente compleja, la cita repitió una fórmula que sigue funcionando: llevar a la calle una reivindicación de largo recorrido y hacerlo a través de una convocatoria breve, visible y fácilmente reconocible por buena parte de la ciudad.










