- La plataforma señala que los autobuses llegan llenos desde Espartales al Ensanche y circulan con intervalos de hasta 30 minutos en fines de semana.
- Reclaman aumentar la frecuencia a 15 minutos en una línea clave que conecta el Distrito IV con el centro y la estación.
La plataforma ciudadana Movernos Alcalá ha puesto el foco en el funcionamiento de la línea 10 del autobús urbano, especialmente en la frecuencia de paso y la ocupación de los vehículos en distintos tramos del recorrido. Según explican, se trata de una línea que parte desde Espartales y que, a medida que avanza hacia el Ensanche, llega a varias paradas con una elevada carga de pasajeros.
Desde este colectivo señalan que el crecimiento de los barrios por los que discurre la línea ha incrementado la demanda, lo que provoca que los autobuses circulen con una ocupación elevada en determinados momentos del día. Esta situación, aseguran, dificulta el acceso de nuevos viajeros en algunas paradas intermedias del recorrido.
La línea 10 tiene un papel relevante dentro de la red de transporte urbano al ser la única que conecta de forma directa el Distrito IV con la estación de ferrocarril y el centro de la ciudad. Este recorrido la convierte en una opción habitual para desplazamientos diarios relacionados con el trabajo, los estudios o gestiones administrativas.
Movernos Alcalá también apunta a los intervalos de paso como uno de los principales problemas del servicio. Según la información difundida por la plataforma, los autobuses circulan aproximadamente cada 20 minutos en días laborables, una frecuencia que puede ampliarse hasta los 30 minutos durante los fines de semana.
El colectivo considera que estos tiempos de espera, sumados a la ocupación de los vehículos, reducen la eficacia del servicio y dificultan su uso como alternativa al vehículo privado. En este contexto, plantean como medida principal la reducción de los intervalos hasta los 15 minutos, una frecuencia que ya se aplica en otras líneas del transporte urbano.
La situación descrita se enmarca en el crecimiento residencial de zonas como Espartales y el Ensanche, que en los últimos años han incrementado su población y, con ello, la demanda de transporte público. Este tipo de cambios suele requerir ajustes en la planificación del servicio para adaptarse a las nuevas necesidades de movilidad.










