- La Hermandad de Las Angustias recorrió el centro histórico en la primera salida del calendario cofrade.
- El recorrido por el centro histórico reunió a numeroso público durante buena parte de la noche.
La procesión de Nuestro Señor de la Divina Misericordia en las Negaciones de San Pedro abrió este Viernes de Dolores la Semana Santa con un recorrido por el centro histórico y una notable afluencia de público desde la salida hasta la recogida. La Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de los Desamparados y María Santísima de las Angustias volvió a situar así uno de los actos más reconocibles del arranque del calendario cofrade en una jornada que, sin ser todavía uno de los días troncales de la Pasión, funciona desde hace años como pórtico oficioso de las procesiones.
La salida se produjo desde la Catedral Magistral, donde los penitentes de la corporación comenzaron la estación vestidos con antifaz granate y hábito negro de corte franciscano. El paso avanzó después por la plaza de los Santos Niños y la calle Escritorios, antes de continuar por Carmen Calzado, plaza del Mercado, Cervantes y Mayor, en un itinerario que concentró a numerosos vecinos y visitantes a lo largo de buena parte del recorrido.
El protagonismo de esta primera noche procesional fue especialmente visible este año por la ausencia de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía, cuya actividad quedó suspendida temporalmente a comienzos de enero por decisión del Obispado tras no haberse presentado candidaturas para renovar su junta de gobierno. Esa circunstancia impidió la celebración del Vía Crucis del Cautivo, habitual en el Viernes de Dolores, y dejó a Las Angustias como referencia principal de la apertura de la Semana Santa.
Esa alteración del calendario no restó seguimiento al acto. Al contrario, la procesión reunió a una gran cantidad de público ya en la salida y mantuvo un acompañamiento constante durante todo el trayecto. El paso fue recibido con aplausos en varios puntos del recorrido y avanzó entre levantás jaleadas por los asistentes, en una escena habitual en las salidas de mayor arraigo popular y que volvió a confirmar la capacidad de convocatoria de la Semana Santa complutense en su primera edición tras la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
La comitiva hizo una de sus paradas más significativas en la calle Imagen, junto a la parroquia de las Carmelitas Descalzas, donde aguardaban miembros de la Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo Atado a la Columna y María Santísima de las Lágrimas y del Consuelo. Ese encuentro, integrado ya en el desarrollo de la noche, volvió a subrayar la relación entre las distintas cofradías y el peso que tienen estos gestos dentro del itinerario, más allá del propio tránsito del paso por las calles.
El recorrido continuó después por Santiago, plaza de Palacio, plaza del Padre Lecanda y San Felipe Neri hasta regresar al entorno de la Magistral. La entrada volvió a congregar a mucho público en la plaza de los Santos Niños, donde el paso fue despedido con nuevos aplausos antes del cierre de la procesión. La secuencia dejó una imagen de normalidad y de fuerte seguimiento popular en el primer gran acto en la calle de esta Semana Santa.
Junto al cortejo participó la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Columna de Daimiel, conocida popularmente como «Los Coloraos», que puso acompañamiento musical a toda la estación. La presencia de formaciones llegadas de fuera de la ciudad se ha consolidado en los últimos años como uno de los rasgos del programa musical de la Semana Santa, que combina bandas locales con otras agrupaciones invitadas y refuerza el carácter ceremonial de las procesiones más concurridas.
La salida de Las Negaciones de San Pedro también se enmarca en un contexto más amplio. La Semana Santa alcalaína, reconocida recientemente con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, encara este año una edición especialmente observada tanto por la proyección exterior de la celebración como por su capacidad para mantener la participación de las hermandades y el respaldo del público. El arranque del Viernes de Dolores dejó, al menos en ese primer termómetro, una respuesta clara en la calle.



















