- El medidor de Soto de Espinillos marca 2,13 metros y confirma una subida sostenida del río en los últimos días.
- El aumento del caudal llega tras lluvias persistentes y el fuerte llenado del embalse de Beleña, con desembalses controlados aguas arriba.
El Henares vuelve a ocupar el centro de la conversación en el Corredor tras varios días de lluvias encadenadas y un ascenso que ya se nota más allá de los gráficos. El río ha superado la barrera simbólica de los dos metros y entra en una fase de vigilancia reforzada que recuerda, inevitablemente, a otros episodios recientes de crecida. Sin hablar todavía de emergencia, la evolución obliga a mirar con atención la tendencia y lo que ocurra en toda la cuenca en los próximos días.
La estación de control de Soto de Espinillos sitúa el nivel en 2,13 metros a primera hora del 05/02/2026, una cifra que consolida el salto respecto a jornadas anteriores y mantiene al Henares dentro del umbral naranja. El margen hasta el nivel rojo —fijado en 2,3 metros— se ha reducido tras varios días de subida progresiva, lo que explica que el seguimiento se centre ahora más en la evolución que en una fotografía puntual.
Detrás del aumento no está solo lo que llueve en el entorno cercano, sino lo que ocurre aguas arriba. El embalse de Beleña, uno de los principales reguladores del sistema a través del río Sorbe, ha experimentado en los últimos días un llenado muy rápido tras semanas de precipitaciones intensas. Ese incremento ha obligado a aplicar desembalses controlados para mantener la seguridad hidráulica, una medida habitual que termina traduciéndose en más aportación de agua hacia el Henares.
El resultado es un río más ancho, más rápido y con mayor capacidad de arrastre. El caudal circulante se sitúa en torno a los 85 m³/s, valores elevados dentro del periodo reciente que dibujan un escenario de corriente fuerte en tramos urbanos y zonas de ribera. En situaciones así, el riesgo cotidiano no suele estar en el centro del cauce, sino en orillas blandas, pasos bajos o caminos pegados al agua que pueden cambiar de aspecto en pocas horas.
Las precipitaciones de las últimas jornadas ayudan a entender la tendencia. El suelo llega ya muy saturado tras semanas de inestabilidad, lo que reduce la capacidad de absorción y favorece que buena parte del agua termine directamente en ríos y arroyos. Este efecto acumulativo, sumado a nuevas lluvias y a la regulación desde embalses, es lo que explica que el nivel siga subiendo incluso en momentos en los que deja de llover de forma intensa sobre la ciudad.
El recuerdo más cercano es el episodio de la primavera de 2025, cuando el Henares alcanzó 3,87 metros y se produjeron desbordamientos en distintos puntos de ribera. La situación actual queda por debajo de esas cotas, pero comparte algunos ingredientes habituales en crecidas llamativas: aportes constantes desde la cabecera, suelo empapado y una tendencia ascendente que se mide mejor en días que en horas.
Por ahora no se han registrado incidencias graves dentro del término municipal, aunque las recomendaciones básicas vuelven a cobrar peso en momentos como este. Evitar sendas inundables, zonas bajas y accesos pegados al agua sigue siendo la medida más sencilla cuando el río circula con fuerza, especialmente durante episodios de lluvia persistente o cuando se producen aportes adicionales desde aguas arriba.










