- Vecinos y peñas participaron en la ofrenda floral en la calle Imagen, dando inicio a las Ferias.
- El acto se completó con la presentación de las Damas de Ferias en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.
Las Ferias de Alcalá de Henares arrancaron con uno de sus rituales más arraigados: la ofrenda floral al Cristo de las Peñas. La calle Imagen se llenó de camisolas de peñistas, ramos de flores y la expectación de cientos de vecinos que no quisieron perderse un acto que, año tras año, marca el pulso del inicio festivo. La tradición, profundamente vinculada a la identidad alcalaína, convirtió el arranque en una cita de fuerte carga simbólica.
El bullicio en torno a la imagen se mezcló con el recogimiento de quienes acudieron a rendir homenaje. El contraste entre solemnidad y celebración reflejó la manera en que Alcalá vive sus fiestas: combinando raíces religiosas, participación popular y el colorido de las peñas. La ofrenda, que hunde sus raíces en la historia local, volvió a ser un punto de encuentro intergeneracional, donde mayores y jóvenes compartieron un mismo gesto de respeto y devoción.
Tras la ceremonia, la atención se trasladó al Salón de Plenos del Ayuntamiento. Allí, las Casas Regionales presentaron a las Damas de Ferias, figuras que encarnan la diversidad cultural de la ciudad y que tendrán un papel destacado durante los próximos días. La solemnidad del acto institucional contrastó con el ambiente de la calle, reforzando la idea de que las Ferias son, a la vez, tradición, representación y convivencia.
El inicio con la ofrenda floral y la proclamación de las Damas dibuja un arranque que va más allá de lo festivo: es la reivindicación de un patrimonio cultural que Alcalá mantiene vivo generación tras generación. Desde aquí, la ciudad se prepara para desplegar la programación de conciertos, espectáculos y actividades que marcarán la semana grande de 2025.
