- La audiencia tuvo lugar el lunes 29 de diciembre en el Palacio Apostólico del Vaticano, con un grupo de la parroquia Parroquia Santo Tomás de Villanueva.
- El Pontífice vinculó la visita al ejemplo de santo Tomás de Villanueva y, en otra intervención ese día, alertó sobre ludopatía y soledad en las ciudades.
En plena recta final del año y con Roma como destino de miles de peregrinos por el Jubileo, una delegación de Alcalá de Henares ha protagonizado uno de esos momentos que, sin grandes titulares políticos, conectan la vida de barrio con el centro de la Iglesia. El Papa León XIV recibió en el Vaticano a un grupo de fieles de la Parroquia Santo Tomás de Villanueva y aprovechó el encuentro para poner el foco en la caridad concreta y en la forma en que una comunidad se organiza para cuidar a quienes peor lo pasan.
La audiencia se celebró el lunes 29 de diciembre en el Palacio Apostólico del Vaticano. Según informó la Santa Sede, el Papa saludó a los peregrinos de la parroquia de Alcalá de Henares y situó el sentido del encuentro en la huella de santo Tomás de Villanueva, una figura asociada históricamente a la atención a las personas pobres y a una vida marcada por la austeridad y la entrega.
Durante su intervención, el Pontífice señaló que el “amor a los pobres” no se mide en palabras, sino en “gestos y obras concretas” y agradeció la sensibilidad de la comunidad parroquial por mantener ese enfoque. En su mensaje, recordó además una idea que ha repetido en otros contextos: ayudar a quien lo necesita no es un extra, sino una dimensión central de la vida cristiana.
León XIV citó explícitamente a santo Tomás de Villanueva para subrayar el vínculo entre la espiritualidad y la acción. Al evocar al santo —conocido por el apelativo de “limosnero de Dios”—, destacó que su ejemplo invita a mirar la pobreza y la vulnerabilidad no solo como una realidad social, sino como un lugar que interpela a la comunidad y exige respuestas continuadas.
El Papa también se detuvo en otros rasgos que atribuyó a santo Tomás de Villanueva: la importancia de la oración “continua” y la “laboriosidad” en un tiempo en el que, dijo, todo parece ofrecernos soluciones cada vez más rápidas y fáciles. En ese punto, defendió que los talentos personales tienen sentido cuando se ponen al servicio del conjunto, con esfuerzo y dedicación, para que repercutan en favor de todos.
El cierre del encuentro tuvo un guiño local especialmente reconocible para los alcalaínos. León XIV animó a los peregrinos a seguir “tras las huellas de Cristo” y concluyó impartiendo su bendición, con una mención a la Virgen del Val, patrona de Alcalá de Henares, al pedir que acompañe a la comunidad.
En esa misma jornada, el Papa abordó otra preocupación de tono más social y urbano durante un encuentro con la Asociación de Municipios Italianos (ANCI), en el marco del Año Santo 2025. Allí llamó la atención sobre formas de marginación, violencia y soledad que, a su juicio, se están normalizando en muchas ciudades.
Entre los problemas concretos que citó, León XIV advirtió de la “lacra” del juego y la ludopatía, a la que atribuyó un impacto directo en la vida familiar. En su intervención, relacionó el aumento de esta realidad con un problema educativo y de salud mental, además de un deterioro de la confianza social.
El Pontífice añadió que la soledad adopta hoy muchas formas —desde trastornos psíquicos y depresiones hasta la pobreza cultural o espiritual y el abandono social—, y planteó que estas señales muestran la necesidad de esperanza en la vida cotidiana. Frente a ese diagnóstico, concluyó con un mensaje dirigido a los responsables públicos: la política, dijo, está llamada a tejer relaciones auténticamente humanas entre los ciudadanos y a promover la paz social.










