Un robo de catalizadores en Azuqueca deriva en una persecución por la A-2 que termina en la Corrala de Espartales

furgon policia nacional

Imagen: Policía Nacional

La madrugada del 2 de febrero dejó una de esas escenas que se viven a ráfagas: sirenas, cambios de dirección y patrullas entrando y saliendo de la autovía mientras varios cuerpos policiales trataban de cortar una huida a contrarreloj. El origen, según fuentes consultadas, estuvo en un robo de catalizadores en Azuqueca de Henares que acabó trasladando la tensión a distintos puntos del Corredor del Henares.

El episodio comenzó poco después de la una de la madrugada, cuando dos individuos fueron sorprendidos en plena sustracción de catalizadores de vehículos en la localidad azudense, en la provincia de Guadalajara. Este tipo de piezas se ha convertido en objetivo habitual de robos por el valor de los metales que contienen y porque, en muchos modelos, pueden desmontarse con rapidez si el vehículo está estacionado en la calle o en zonas poco vigiladas.

Tras ser detectados, los sospechosos emprendieron la huida por las calles de Azuqueca de Henares. La persecución pasó después a la A-2, lo que activó la coordinación de unidades de diferentes municipios del corredor para intentar interceptarlos antes de que pudieran abandonar la autovía o acceder a áreas urbanas con más riesgo para peatones y otros conductores.

El seguimiento llegó a Torrejón de Ardoz, donde agentes de Policía Local y Policía Nacional consiguieron que el vehículo fugitivo diera la vuelta en dirección a Alcalá de Henares. En ese tramo se trató de cerrarles el paso con un dispositivo de corte y vigilancia ya preparado a su llegada, una maniobra habitual cuando se busca frenar una huida sin alargarla en zonas de tráfico.

Sin embargo, los dos ocupantes lograron eludir ese cerco y continuaron hasta el barrio de Espartales. La persecución se concentró en el entorno de la Corrala, donde un coche de la Policía Local de Torrejón de Ardoz llegó a golpear al vehículo de los fugitivos, lo que provocó que ambos abandonaran el coche y emprendieran la fuga a pie.

Fue en ese momento cuando se les perdió la pista. Según la información difundida, los dos sospechosos accedieron a uno de los bloques de la Corrala y se ocultaron en el interior de alguna vivienda, lo que dificultó su localización inmediata. La situación obligó a desplegar búsquedas en un entorno residencial, donde las intervenciones suelen extremar la prudencia para evitar riesgos a vecinos y para garantizar la seguridad del operativo.

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