- La plantilla ratifica mayoritariamente el principio de acuerdo entre sindicatos y empresa, que rebaja los despidos previstos en España hasta 66.
- El plan incluye recolocaciones en Alcalá de Henares, indemnizaciones de 40 días por año y medidas específicas para trabajadores mayores de 55 años.
El proceso de reestructuración laboral abierto en Teka tras el anuncio del expediente de regulación de empleo (ERE) impulsado por la multinacional MIDEA entra en una nueva fase después de semanas de negociaciones. La plantilla ha dado un respaldo mayoritario al principio de acuerdo alcanzado entre sindicatos y dirección, un paso que rebaja el alcance inicial del ajuste y abre la puerta a recolocaciones en distintos centros, entre ellos el de Alcalá de Henares.
La asamblea de trabajadores celebrada este martes avaló el preacuerdo alcanzado durante la madrugada del pasado sábado entre la empresa y las organizaciones sindicales UGT‑FICA, CCOO y CSIF. Aunque el porcentaje definitivo de apoyo no se conocerá hasta el cierre de las votaciones en otros centros, las primeras valoraciones sindicales apuntan a un respaldo mayoritario al documento que pone fin a cerca de un mes de negociación colectiva.
El pacto supone una reducción significativa del número de despidos planteados inicialmente. De los 99 ceses previstos en el conjunto del Estado se pasaría a 80 tras el acuerdo, una cifra que podría descender hasta 66 si se materializan las recolocaciones previstas. En este escenario, el centro de Alcalá de Henares jugaría un papel relevante, ya que se contemplan hasta 14 recolocaciones que contribuirían a disminuir el impacto del ERE en la plantilla.
En términos globales, la fábrica de Santander continúa concentrando la mayor parte del ajuste laboral, con 34 salidas previstas tras la negociación, frente a las 47 planteadas en el proyecto inicial. Los sindicatos han destacado que el principio de acuerdo recoge buena parte de las reivindicaciones defendidas durante las conversaciones, especialmente aquellas dirigidas a suavizar las condiciones de salida y ampliar las garantías para los trabajadores afectados.
Entre las medidas incluidas se encuentra un plan de rentas para empleados a partir de los 59 años, indemnizaciones equivalentes a 40 días por año trabajado —con un máximo de 30 mensualidades— y el compromiso de la empresa de abonar el convenio especial con la Seguridad Social para trabajadores de entre 55 y 63 años. El documento también contempla un periodo de voluntariedad para acogerse al expediente, así como la puesta en marcha de un servicio externo de recolocación y la prioridad para antiguos empleados en futuras vacantes dentro de la compañía.
El acuerdo incorpora además una cláusula de vigencia de tres años para las condiciones pactadas en caso de nuevos despidos, una garantía que los representantes sindicales consideran clave para ofrecer estabilidad en un contexto marcado por la reestructuración industrial del grupo. A la espera de la ratificación definitiva en todos los centros implicados, el preacuerdo abre un escenario menos lesivo que el inicialmente planteado y sitúa a Alcalá de Henares como uno de los puntos donde podría amortiguarse parte del impacto laboral.










