- El Val acoge un duelo determinante para medir aspiraciones y sensaciones del Alcalá.
- Chete y Caste vuelven; Intercity visita Alcalá en su mejor momento de la temporada.
El Val vuelve a sentir el cosquilleo de los partidos importantes. El RSD Alcalá regresa a su estadio con la intención de reafirmarlo como fortín y de dar un paso adelante en la clasificación. La cita, este sábado a las 18:00 horas, no es menor: enfrente estará el CF Intercity, uno de los conjuntos llamados a pelear por el ascenso y que llega con la moral por las nubes.
Los rojillos vienen de firmar un empate trabajado en Socuéllamos. Un punto que, sin ser determinante, mantiene al equipo en una zona media que puede tornarse interesante si logra aprovechar el partido aplazado que tiene pendiente frente al Rayo Vallecano B. Ganar en casa este fin de semana significaría algo más que tres puntos: sería marcar territorio ante un rival con peso.
El banquillo volverá a presentar una ausencia conocida. Vivar Dorado continúa cumpliendo sanción, por lo que el equipo volverá a gestionar el encuentro desde la zona técnica de manera compartida con su cuerpo técnico. Aun así, la noticia positiva llega en defensa: Chete y Caste vuelven disponibles. En el caso de Caste, su regreso es especialmente celebrado tras varias semanas fuera por lesión, aportando liderazgo y contundencia en la zaga.
No todo son buenas noticias. El Alcalá no podrá contar con Javi Hernández ni Jaime de Castro, que continúan en el dique seco por lesiones, ni con Álvaro Portero, también sancionado. Ajustes obligados en una plantilla que, pese a los contratiempos, ha ido consolidando una identidad competitiva basada en el orden y la intensidad.
El rival, el CF Intercity, se presenta en El Val con la candidatura en la mano. Recién descendido y con un proyecto diseñado para volver arriba, viene de firmar una contundente victoria por 3-0 ante el Navalcarnero que ha reforzado su confianza. Son sextos en la tabla, con solidez ofensiva y un ritmo de juego que exige máxima concentración.
Y luego está el factor grada. El Val, cuando se llena y aprieta, se nota. La afición rojilla ha ido recuperando el pulso en los últimos meses y se espera una tarde de fútbol, voces roncas y bufandas al viento. El equipo sabe que no está solo y que, en los duelos igualados, ese empujón puede marcar la diferencia.
Así que la tarde del sábado ofrece un menú claro: dos equipos con ambición, mucho en juego y un estadio que quiere volver a ser protagonista. El partido no decidirá la temporada, pero puede empezar a dibujar su rumbo. En ocasiones, los puntos de inflexión llegan sin previo aviso, en un pase filtrado, en una segunda jugada, en un rugido desde la grada. El Val espera el suyo.










