- La procesión del Miércoles Santo salió desde el Monasterio de las Carmelitas Descalzas y reunió a cientos de personas en el arranque del recorrido.
- El cortejo recorrió el casco histórico con el tradicional encuentro final en la calle Santiago, en una de las citas con más arraigo de la Semana Santa complutense.
La salida procesional del Santísimo Cristo Atado a la Columna y María Santísima de las Lágrimas y del Consuelo volvió a concentrar este miércoles 1 de abril a cientos de personas en la calle Imagen, uno de los puntos más emblemáticos del Miércoles Santo. Poco antes de las 20.00 horas, las puertas del Monasterio de las Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción se abrieron para dar comienzo a un desfile que figura entre los más esperados de la Semana Santa de Alcalá por la estrechez del acceso, la complejidad de las maniobras y el fuerte arraigo popular de ambas imágenes.
La afluencia de público se dejó notar desde bastante antes del inicio. La calle Imagen presentaba un aspecto de lleno en el tramo previo a la salida, con vecinos, cofrades y visitantes repartidos también por las calles del entorno. La escena volvió a confirmar la capacidad de convocatoria de una procesión especialmente seguida por el componente visual de su arranque y por la expectación que genera cada año ver cómo los pasos salvan el acceso del convento y avanzan por una vía estrecha, rodeados de público a ambos lados.
La jornada, además, se desarrolló con unas condiciones meteorológicas más favorables que en días anteriores. La temperatura suave y la menor presencia de viento facilitaron tanto la asistencia como el desarrollo del cortejo, después de unas jornadas previas marcadas por una climatología más inestable. Ese contexto ayudó a que la procesión pudiera desarrollarse con normalidad y sin las incertidumbres que suelen acompañar a muchas salidas de Semana Santa cuando el tiempo amenaza con alterar horarios, itinerarios o montajes.
El recorrido comenzó en el monasterio de la calle Imagen y continuó por Imagen, Mayor, Carmen Calzado, Cerrajeros, plaza de Cervantes por el lateral del Corral de Comedias, de nuevo la calle Mayor, Cervantes y Santiago. En ese último tramo tuvo lugar uno de los momentos más característicos del itinerario: el encuentro entre el paso del Cristo y el palio de la Virgen, una secuencia especialmente esperada por quienes siguen esta procesión y que cada año concentra parte de la emoción del recorrido antes del regreso al convento.
La cita es conocida popularmente como la procesión del “Cristo de las Peñas”, una de las devociones con más implantación dentro de la Semana Santa complutense. Ese arraigo se refleja no solo en la respuesta del público, sino también en la participación de la hermandad y en la atención que despierta cada maniobra del paso. El Cristo Atado a la Columna avanzó durante la tarde noche con la lentitud y precisión que exige un recorrido de estas características, en el que el peso de las andas y la estrechez de algunas calles obligan a extremar la coordinación de los portadores.
Esa exigencia física y técnica se aprecia de forma especial tanto en la salida como en la entrada al convento, dos momentos en los que el margen de maniobra es mínimo y cualquier movimiento debe ejecutarse con exactitud. No se trata solo de una cuestión estética o ceremonial: la propia configuración del acceso obliga a ajustar al milímetro las dimensiones del conjunto para franquear la puerta. Por eso, más allá del componente devocional, esta procesión es también una de las más complejas del calendario, tanto por el esfuerzo que requiere como por la atención constante que exige a costaleros, anderos y responsables del cortejo.
Tras el Cristo desfiló María Santísima de las Lágrimas y del Consuelo bajo palio, en una segunda parte del cortejo marcada por un tono más recogido. La imagen volvió a concentrar la mirada de muchos asistentes en las paradas y en los giros más ajustados, donde el paso reduce la marcha y el movimiento adquiere una mayor carga visual. Esa combinación entre esfuerzo, silencio y expectación es uno de los rasgos que explican el seguimiento que mantiene esta salida dentro de la programación de la Semana Santa.
El acompañamiento musical volvió a desempeñar un papel central en la procesión. La Agrupación Musical Pasión y Muerte de Ajalvir marchó con el Cristo, mientras que la Banda Sinfónica de Juventudes Musicales acompañó el paso de palio de María Santísima de las Lágrimas y del Consuelo. La presencia de ambas formaciones contribuyó a marcar los tiempos del cortejo y a reforzar la atmósfera solemne del recorrido, en una procesión en la que la música actúa como un elemento estructural y no solo ornamental.
Entre los asistentes a la salida se encontraban el obispo de Alcalá de Henares, Antonio Prieto Lucena, y varios representantes de la corporación municipal, entre ellos la primera teniente de alcalde, Isabel Ruiz Maldonado; el concejal de Fiestas y Tradiciones Populares, Antonio Saldaña; la concejala de Mayores, Esther de Andrés; el concejal de Innovación Tecnológica, Transparencia, Gobierno Abierto y Consumo, Víctor Cobo; el segundo teniente de alcalde, Víctor Manuel Acosta; y los concejales socialistas María Aranguren, Alberto Blázquez y Diana Díaz del Pozo.
La respuesta del público a lo largo de la tarde se enmarca, además, en el peso que ha ganado la Semana Santa complutense en los últimos años. La ciudad cuenta con una celebración declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, una distinción que reconoce el valor patrimonial, cultural y turístico de sus procesiones. En ese contexto, la del Cristo Atado a la Columna y María Santísima de las Lágrimas y del Consuelo ocupa un lugar destacado dentro del Miércoles Santo por la singularidad de su salida, la fidelidad del público y el simbolismo de un recorrido que atraviesa algunos de los espacios más reconocibles del casco histórico.
La procesión concluyó de nuevo en la calle Imagen con la entrada en el monasterio, cerrando una de las estampas más reconocibles de la Semana Santa local. La normalidad en el desarrollo del desfile, la respuesta del público y el cumplimiento del itinerario reforzaron el papel de esta cita como uno de los momentos centrales del calendario cofrade de 2026.




















