- La Hermandad de la Salud volvió a las calles tras quedarse en el templo el año anterior por la lluvia.
- El Encuentro entre Cristo Resucitado y la Virgen de la Salud puso el broche final a la Semana Santa complutense.
La Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Salud y el Perpetuo Socorro y San Diego de Alcalá logró este Domingo de Resurrección lo que el año pasado la lluvia impidió: salir en procesión por las calles de la ciudad. La jornada comenzó con las huellas de la lluvia de la noche anterior visibles en el adoquinado, pero con un cielo respetuoso que permitió a los complutenses disfrutar de una de las procesiones más esperadas del calendario.
Poco después de las ocho de la mañana se abrió el portón de la Catedral Magistral. Cristo Resucitado salió a hombros entre aplausos, iluminando el ánimo de quienes aguardaban desde primera hora. A diferencia de los tonos oscuros de las jornadas de Pasión, esta vez el blanco fue el color dominante: desde los trajes de las damas de mantilla hasta los hábitos y antifaces de los nazarenos, todo respiraba luz, esperanza y renovación.
Detrás del Cristo, la imagen de Nuestra Señora de la Salud avanzaba con el paso firme y acompasado de sus costaleros. Todavía ajena, en su representación simbólica, a la resurrección de su hijo. Ambas tallas estuvieron acompañadas por los acordes de la Agrupación Musical Amor y Paz, llegada desde Guadalajara, y por la Banda de Palio de Juventudes Musicales de Alcalá, que puso sonido y emoción al recorrido de la Virgen.
Durante todo el trayecto, el público siguió la procesión con devoción y respeto. El itinerario, ligeramente modificado respecto al del año anterior, permitió a vecinos y visitantes reencontrarse con la tradición en calles tan simbólicas como Mayor, Carmen Calzado, Escuelas o Imagen, donde la procesión realizó una parada frente al convento de las Carmelitas Descalzas.
Uno de los momentos más esperados llegó con el Encuentro entre Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Salud. Un instante cargado de emotividad en el que ambas tallas se aproximaron entre vivas, palmas y la música que subrayaba el sentido de la celebración: la victoria de la vida sobre la muerte.
A la procesión asistieron representantes institucionales como el concejal de Tradiciones y Fiestas Populares, Antonio Saldaña; la edil de Participación Ciudadana, Esther de Andrés; y la responsable de Familia y Juventud, Pilar Cruz, además del presidente de la Junta de Cofradías Penitenciales, Gregorio Manzanares. Su presencia, junto a la de numerosos hermanos y hermanas de otras cofradías, reforzó el carácter comunitario de la jornada.
La Hermandad del Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Salud, con apenas trece años de historia, ha sabido consolidarse en tiempo récord como una de las más destacadas de la Semana Santa local. A pesar de contar con un número reducido de hermanos, ha conseguido organizar una salida procesional con dos pasos llevados a costal y un acompañamiento musical que emociona a quienes presencian su discurrir. Buena parte del mérito lo tienen sus capataces, discretos pero exigentes, que rehúsen todo protagonismo para cederlo a quienes caminan bajo el paso.
Con esta procesión concluye oficialmente la Semana Santa en la ciudad. Una celebración que, un año más, ha vuelto a llenar las calles de tradición, espiritualidad y encuentro vecinal.
Imágenes de la procesión del Resucitado
















































