- CCOO, UGT y CGT reunieron a medio centenar de personas en la Plaza de San Diego durante el acto inaugural.
- Reclaman un sistema estable de financiación para las universidades públicas y critican el crecimiento de los centros privados en Madrid.
La apertura oficial del curso académico en la Universidad de Alcalá de Henares no se desarrolló en un clima de normalidad. Mientras la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, participaba en el acto institucional, representantes sindicales y docentes se concentraron frente al edificio universitario para denunciar la falta de recursos en la educación superior pública y mostrar su rechazo a las políticas del Ejecutivo regional.
Convocados por CCOO, UGT y CGT, alrededor de medio centenar de personas se reunieron en la Plaza de San Diego a las 11 de la mañana, coincidiendo con la llegada de la comitiva oficial. Entre las pancartas se repetían mensajes en defensa de la universidad pública, como “La uni no se vende, se defiende” o “Ayuso, escucha, la uni está en la lucha”. También se corearon consignas contra la situación en Palestina, uniendo la protesta académica a un plano internacional.
El responsable de Universidades de CCOO Madrid, Jesús Escribano, acusó al Ejecutivo autonómico de “ahogar a las universidades públicas mientras facilita la creación de privadas”. Según sus palabras, “en Madrid ya hay más del doble de universidades privadas que públicas, una situación indefendible a la que el Gobierno regional tiene que dar respuesta”. A su juicio, mantener presupuestos reducidos y exigir a los centros que se financien por sí mismos “no es realista y compromete su futuro”.
Desde UGT, Santiago Hermira recordó que la normativa estatal obliga a las comunidades autónomas a garantizar una financiación suficiente para cubrir los gastos corrientes de los centros. “Estamos hablando de los salarios de los docentes y del mantenimiento de los edificios, cuestiones básicas que ni siquiera están siendo cubiertas”, lamentó.
El ambiente en la plaza estuvo marcado por la tensión. A un lado se situaron los manifestantes, mientras que al otro un grupo de vecinos portaba banderas de España y gritaba consignas en apoyo a Ayuso, al tiempo que pedía la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Los momentos de mayor fricción se produjeron a la llegada de la presidenta madrileña, recibida con abucheos y pitidos por parte de los sindicatos y aplausos de sus simpatizantes.
El Gobierno regional criticó que la Delegación del Gobierno permitiese la concentración, mientras que desde la institución estatal recordaron que este tipo de actos no requieren autorización expresa, sino que se enmarcan en el derecho de reunión pacífica.
Más allá de la protesta puntual, el debate sobre la financiación de las universidades públicas en Madrid se mantiene abierto. Los sindicatos insisten en que es necesario un modelo estable que garantice el futuro de los centros y evite desigualdades respecto a las universidades privadas. El curso recién inaugurado arranca, por tanto, con un clima de reivindicación que anticipa un otoño de movilizaciones si no se alcanzan compromisos en materia de inversión educativa.
