- El Grupo Socialista critica la planificación municipal y reclama un plan técnico inmediato para ordenar desvíos y fases de obra.
- Las intervenciones en Vía Complutense, Avenida de Guadalajara y el corte regional de la M‑300 tensan el tráfico desde mediados de octubre.
La coexistencia de varias obras en ejes muy transitados ha convertido la movilidad de Alcalá de Henares en un ejercicio de paciencia. Retenciones intermitentes, giros más lentos y desvíos provisionales marcan los trayectos cotidianos, desde la entrada a los colegios hasta la distribución comercial. En este contexto, el PSOE local ha elevado el tono y exige al Ayuntamiento un plan de movilidad inmediato y con criterios técnicos para aliviar el impacto mientras duren los trabajos.
El Grupo Municipal Socialista denuncia que la coordinación actual es insuficiente y atribuye el colapso a una “mala planificación” del equipo de gobierno. En su comunicado del 24 de octubre, los socialistas sostienen que la simultaneidad de cortes en arterias principales y la señalización temporal están generando demoras generalizadas y piden ajustar fases, desvíos y comunicación pública. “Alcalá está colapsada…”, afirman, reclamando priorizar soluciones prácticas y no la confrontación política.
Uno de los puntos críticos es la Vía Complutense, entre la glorieta de Andrés Saborit y la Plaza de la Cruz Verde, donde se ejecuta la renovación del saneamiento para corregir pendientes, mejorar drenaje de pluviales y aumentar diámetros en un tramo con tuberías al final de su vida útil. El esquema de tráfico se organiza por fases, con inversión de sentidos conforme avanza la obra, lo que mantiene la circulación pero reduce la fluidez y exige máxima atención a la señalización temporal.
En paralelo, la reurbanización de la Avenida de Guadalajara reordena accesos y amplía espacio peatonal en torno a Cuatro Caños, con cortes puntuales —como el de la calle Azucena— y cambios de prioridades que ralentizan giros y cruces. Las líneas urbanas 6 y 7 han ajustado recorridos de forma limitada, mientras las interurbanas 231 y 232 se adaptan sin alteraciones de calado en paradas, aunque con posibles demoras en horas punta.
La red regional añade presión: la Comunidad de Madrid mantiene desde el 6 de octubre el corte de la M‑300 en el Puente del Zulema por obras de refuerzo estructural, con desvíos por M‑203 y M‑224. Para mitigar el acceso al Cementerio Jardín, el Consorcio Regional de Transportes ha habilitado un servicio especial de fin de semana y festivos, con refuerzos previstos en torno al 1 y 2 de noviembre. Además, ADIF continúa la obra del puente de la Carretera de Daganzo, con finalización prevista en noviembre si no hay contratiempos.
Más allá de la congestión viaria, el impacto se nota en la vida diaria: entradas escolares con minutos extra, entregas y mensajería reprogramadas, terrazas y comercios ajustando carga y descarga, y peatones obligados a pasos más estrechos en tramos de obra. Personas mayores, familias con carritos y usuarios de sillas de ruedas encuentran puntos de cruce más lentos cuando coinciden con maniobras de maquinaria.
Ante este escenario, el PSOE pide un Plan de Movilidad Urbana “inmediato, certero y participativo”, con cronogramas públicos, alternativas de circulación por barrios, priorización del transporte público y una señalización más clara en accesos y rotondas. También solicita que se ofrezca información en tiempo real sobre cambios de sentido, balizamiento y accesos para residentes, garantizando la continuidad para bicicletas y motocicletas.
Las próximas semanas serán determinantes: si se cumplen los plazos, el corte del Puente del Zulema debería levantar presión a mediados de noviembre y las actuaciones estatales en Daganzo encarar su tramo final. Con el pico de visitas al Cementerio Jardín por Todos los Santos, la coordinación entre administraciones y una comunicación más granular por tramos y horarios puede marcar la diferencia. Publicar un parte semanal con fases, desvíos y tiempos estimados —y medir su cumplimiento— ayudaría a rebajar incertidumbre y a evaluar el efecto de cada ajuste sobre la red urbana.










