- Los 14 pasajeros españoles del buque afectado han sido trasladados desde Tenerife hasta la Base Aérea de Torrejón de Ardoz.
- Salud Pública recuerda que el virus se transmite principalmente por roedores y recomienda extremar precauciones en zonas de riesgo.
La llegada a la Comunidad de Madrid de los pasajeros españoles del crucero MV Hondius ha situado de nuevo al hantavirus en el foco informativo. Los 14 españoles que viajaban en el buque afectado por un brote de esta infección aterrizaron este 10 de mayo en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, procedentes de Tenerife, dentro del operativo organizado para su traslado y seguimiento sanitario.
El caso ha generado una respuesta coordinada entre autoridades sanitarias, judiciales y militares, después de que el crucero, con pasajeros de distintas nacionalidades, quedara afectado por varios casos de hantavirus durante su travesía. Tras su llegada a Canarias, los viajeros españoles fueron evacuados en un avión del Ejército del Aire y del Espacio y trasladados posteriormente al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid ciudad, donde deben permanecer bajo vigilancia y cuarentena.
El Ministerio de Sanidad había aprobado previamente un protocolo específico para las personas desembarcadas del MV Hondius, con medidas de cuarentena y vigilancia activa. La actuación se ha planteado bajo un principio de precaución, especialmente por tratarse de un brote vinculado al virus Andes, una cepa de hantavirus descrita en Sudamérica y considerada relevante por su capacidad, poco habitual dentro de esta familia de virus, de transmitirse entre personas en situaciones de contacto estrecho y prolongado.
En paralelo a la evolución del operativo, la Comunidad de Madrid ha difundido información dirigida a la población para aclarar qué son los hantavirus, cómo se transmiten, cuáles son sus síntomas y qué medidas preventivas deben adoptarse en caso de viaje a zonas endémicas o de posible exposición. El documento, elaborado por la Dirección General de Salud Pública, insiste en que la transmisión habitual se produce a través de roedores infectados y no por un contacto casual con otras personas.
Los hantavirus son una familia de virus transmitidos principalmente por roedores. Existen distintos tipos, con distribuciones geográficas diferentes, y pueden provocar cuadros clínicos de gravedad variable. De forma general, se distinguen los hantavirus del llamado “Viejo Mundo”, presentes sobre todo en Asia y Europa, asociados a fiebres hemorrágicas con síndrome renal, y los del “Nuevo Mundo”, descritos en distintos países de América, relacionados con síndromes cardiopulmonares.
La información sanitaria madrileña subraya que los roedores salvajes pueden mantener una infección persistente sin enfermar y expulsar el virus a través de heces, orina o saliva. El contagio humano suele producirse al respirar aire contaminado con partículas procedentes de esos restos, especialmente durante la limpieza de espacios cerrados, poco ventilados o con presencia de excrementos de roedores.
Este punto es clave para entender el riesgo real para la población general. La exposición suele estar relacionada con entornos rurales, bosques, campos, granjas, cabañas abandonadas o recintos donde haya acumulación de polvo y presencia de roedores. También puede producirse, con menor frecuencia, por mordeduras de animales infectados, aunque no es la vía habitual de transmisión.
La Comunidad de Madrid recuerda que solo los roedores transmiten la enfermedad a las personas de forma ordinaria. En el caso concreto del virus Andes, sí se han documentado episodios esporádicos de transmisión entre humanos en el sur y centro de Argentina y en Chile, pero las autoridades sanitarias remarcan que no es lo más frecuente y que suele requerir contacto estrecho y prolongado con una persona sintomática.
Las recomendaciones preventivas se centran en reducir la exposición a roedores y a espacios contaminados. En viajes a zonas rurales donde el virus sea endémico, Salud Pública aconseja acampar en lugares soleados, abiertos y limpios, evitando zonas próximas a acumulaciones de leña o estiércol, donde puede haber presencia de roedores.
También se desaconseja utilizar cabañas abandonadas o recintos cerrados que puedan haber estado ocupados por animales. Si fuera necesario entrar en un espacio no habitado, la recomendación es ventilarlo previamente durante al menos una hora y utilizar mascarilla y guantes. La medida busca evitar que el polvo acumulado se disperse y pueda ser inhalado si contiene restos contaminados.
Otra de las medidas básicas es mantener la basura en recipientes cerrados y evitar dejar alimentos accesibles. En zonas de riesgo, la presencia de restos de comida o residuos puede atraer roedores y aumentar la posibilidad de contacto indirecto con sus excrementos, saliva u orina. La prevención, por tanto, no se limita al contacto directo con animales, sino también al control de las condiciones que favorecen su presencia.
El documento sanitario pide además evitar el contacto con roedores salvajes y no tocar animales vivos o muertos. Esta recomendación se extiende a cualquier manipulación de nidos, restos o superficies con indicios de presencia de roedores, especialmente si no se dispone de protección adecuada. En estas situaciones, barrer en seco o sacudir objetos puede aumentar el riesgo al levantar partículas al aire.
Los síntomas pueden aparecer tras un periodo de incubación que la Comunidad de Madrid sitúa entre 10 días y 6 semanas, con una media aproximada de tres semanas. La enfermedad puede cursar de forma muy variable, desde cuadros prácticamente asintomáticos hasta formas graves, dependiendo de la cepa del virus y de factores individuales de la persona afectada.
En una primera fase, los síntomas pueden parecerse a los de una gripe. Entre los signos descritos figuran fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas, dolor abdominal y dolor de espalda. Esta fase puede durar entre tres y siete días y, en algunos casos, puede acompañarse de alteraciones visuales.
Si la enfermedad evoluciona, el cuadro puede variar según la cepa. Algunas formas europeas se asocian a fiebre hemorrágica con síndrome renal, mientras que determinadas cepas americanas pueden producir síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Por ese motivo, las autoridades sanitarias recomiendan no banalizar los síntomas si existe un antecedente de exposición compatible o contacto con un caso relacionado.
Actualmente no existe un medicamento ni una vacuna aprobada de forma específica para tratar las infecciones por hantavirus. El abordaje es principalmente sintomático y de soporte, con seguimiento clínico y atención sanitaria en función de la evolución. En determinados casos, y siempre bajo criterio médico, pueden administrarse antivirales.
La Comunidad de Madrid diferencia entre las personas que han estado en contacto con un caso relacionado con el crucero afectado o han viajado a una zona con casos, y quienes además presentan síntomas. Si no hay síntomas, la indicación es contactar con Salud Pública para que valore la situación y determine los pasos a seguir.
En horario laboral, de lunes a viernes de 8:00 a 15:00 horas, el contacto facilitado por Salud Pública es el 91 370 08 88. Fuera de ese horario, durante tardes, noches, fines de semana y festivos, la Comunidad de Madrid remite al Sistema de Alerta Rápida en Salud Pública a través del 061.
Cuando una persona ha tenido contacto con un caso o ha viajado a una zona con presencia del virus y presenta síntomas, la recomendación es igualmente ponerse en contacto con Salud Pública. Tras la valoración, los profesionales decidirán dónde debe tomarse la muestra para el diagnóstico, ya sea en el domicilio o en un centro sanitario.
Mientras se realiza esa valoración, las indicaciones pasan por evitar el contacto con otras personas y permanecer aislado en una habitación bien ventilada, con la puerta cerrada. También se aconseja que, siempre que salga de la habitación y haya otras personas, utilice mascarilla quirúrgica, se cubra al toser o estornudar y no comparta utensilios personales como toallas, cubiertos o vasos.
La pauta más urgente se reserva para los casos de dificultad respiratoria o empeoramiento de los síntomas. En esa situación, la recomendación sanitaria es llamar de inmediato al 112, el teléfono de emergencias, para recibir indicaciones y atención adecuada.
