- El desfile arrancará a las 17:30 en Vía Complutense y cruzará el centro histórico hasta la Plaza de Cervantes, con DJ y actuación final.
- 13 carrozas, comparsas locales y 7.000 kilos de caramelos acompañarán a los Reyes en una de las citas más esperadas por los más pequeños.
La víspera de Reyes tiene algo de “día bisagra” en Alcalá: el centro se llena antes de que anochezca, las familias calculan a qué hora salir para coger sitio y el recorrido vuelve a convertirse en el gran pasillo de la ciudad. Este año, además, la conversación llega con abrigo puesto. Las previsiones de frío, con riesgo de heladas y el runrún de la nieve en el Corredor del Henares, ponen un matiz distinto a una tarde que ya de por sí exige paciencia, buen calzado y ganas de calle.
La Gran Cabalgata de Reyes arrancará este lunes 5 de enero a las 17:30 horas y lo hará desde un punto muy concreto: la rotonda de calle Luis de Medina con Vía Complutense. A partir de ahí, el desfile seguirá un itinerario largo y muy reconocible para cualquier vecino: rotonda Antonio Fraguas “Forges”, Marqués de Alonso Martínez, Ronda Ancha, Giner de los Ríos, rotonda de Aguadores y calle Colegios, hasta terminar en la Plaza de Cervantes, frente al Ayuntamiento, donde está previsto el cierre con la despedida de Sus Majestades.
En lo estrictamente visual, la edición de este año se apoya en una cifra que marca el tamaño del cortejo: 13 carrozas. Tres de ellas serán los tronos reales y las otras diez, según la organización, girarán en torno a temáticas infantiles de dibujos y películas. Esa mezcla —trono y fantasía pop— suele ser la que mejor funciona en la calle: los más pequeños buscan sus personajes y los mayores, el momento clásico de los Reyes.
Pero la Cabalgata no vive solo de carrozas. Hay un tramo que se nota especialmente cuando la comitiva se abre paso por calles más estrechas: comparsas, pasacalles y grupos locales que sostienen el “pulso” del desfile entre plataforma y plataforma. Este año figuran, entre otras, varias escuelas y academias de danza que participan sin carroza: Pilar Barbancho, Belén Rodríguez, la Asociación Cultural Taller de Danza Alcalá, Isalore Escuela de Danza y Xpression Dance Studio. A ellas se suman entidades y colectivos locales presentes en el recorrido, además de participantes del concurso de comparsas con carroza.
En cabeza volverá a aparecer una imagen que Alcalá guarda como sello propio: la comparsa navideña de Gigantes de los Reyes Magos, una de las pocas de España en su género. Detrás, los bomberos y el resto del cortejo, con un gran pasacalles antes de los tronos reales y otros dos pasacalles vinculados a colectivos de la ciudad.
Y luego está lo que verdaderamente determina la experiencia de muchos niños: el reparto. La cifra anunciada para este año es de 7.000 kilos de caramelos, blandos y sin gluten, con 2.500 kilos más que en 2025. En la práctica, ese dato no se queda en una nota de color: cambia el comportamiento del público. Se forman “bolsas” de gente en zonas donde el lanzamiento es más intenso, el ritmo se ralentiza y el suelo acaba sembrado de envoltorios en cuestión de minutos, especialmente en tramos con más concentración.
La Plaza de Cervantes, como suele ocurrir, no será solo el punto final, sino un escenario propio. Está prevista la presencia de un DJ para amenizar la llegada y, a continuación, la actuación de Mireia, cantante participante de Operación Triunfo, con un repertorio de canciones de Disney orientado al público infantil.
El matiz de este 5 de enero está fuera del guion: el frío. Un descenso acusado de temperaturas en días como este no complica la tarde por “épica meteorológica”, sino por algo más mundano: humedad que se vuelve resbaladiza, sombras donde el hielo aguanta más y trayectos que se hacen con el carrito, la mano de un niño o una manta encima. En un evento masivo, basta con que el termómetro caiga cerca de cero a última hora para que rotondas, pasos de peatones y zonas de umbría se conviertan en puntos delicados.
En paralelo, el Ayuntamiento mantiene activo el marco de coordinación del Plan Municipal de Inclemencias Invernales, pensado para responder a episodios de nieve, hielo o descensos intensos de temperatura. El plan contempla actuaciones progresivas según evolucione el tiempo y prioriza los lugares donde el riesgo es mayor: grandes vías, pasarelas y accesos a servicios esenciales. En víspera de Reyes, esa lógica se extiende a un elemento evidente: un recorrido que concentra miles de personas en la calle durante horas.
También se han habilitado zonas reservadas para personas con movilidad reducida a lo largo del recorrido, una medida clave para facilitar la presencia de familias con necesidades específicas y reducir aglomeraciones en puntos especialmente saturados.
Con todo, la Cabalgata vuelve a ser lo que es cada año: una cita multitudinaria que funciona cuando la ciudad se sincroniza. Este lunes, además de elegir con tiempo dónde ver pasar a los Reyes, tocará mirar un poco más el suelo, anticipar desplazamientos y asumir que, si el frío se impone, la noche más esperada del calendario local se vive igual… pero a otro ritmo.










