El Ayuntamiento aprueba 600.000 euros para frenar el deterioro del edificio municipal de Daoíz y Velarde 28

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Imagen: Ayuntamiento de Alcalá

El Ayuntamiento ha aprobado una inversión de alrededor de 600.000 euros para intervenir en el edificio municipal situado en Daoíz y Velarde, 28, con obras dirigidas a la reparación de fachadas y cubiertas. El inmueble permanece desocupado desde hace años, después de que se ordenara su desalojo por el avance de las grietas, y su falta de uso ha ido acompañada de un deterioro visible en el exterior.

La financiación prevista procede del Plan de Inversión Regional (PIR) de la Comunidad de Madrid, un instrumento con el que el Gobierno regional cofinancia obras municipales en distintos municipios. En este caso, el objetivo declarado por el Consistorio es frenar el progresivo deterioro y evitar que el edificio llegue a un estado de ruina, algo especialmente sensible por su relación con un entorno protegido.

El problema principal se localiza en la cimentación. Según la información facilitada por el Ayuntamiento, una grieta vertical recorre el edificio a lo largo de muros, forjados y cubiertas. Ese daño ha favorecido la entrada de agua y la aparición de humedades, con efectos en distintos elementos constructivos. La situación obligó en su momento a desalojar el inmueble por motivos de seguridad y a plantear una rehabilitación que, hasta ahora, no se había materializado.

Antes de quedar vacío, el edificio llegó a albergar a varias asociaciones de la ciudad. Ese uso social —habitual en inmuebles municipales sin actividad administrativa directa— se interrumpió con el cierre y el precinto, y desde entonces el edificio ha permanecido sin ocupación. El paso del tiempo, con un inmueble sin mantenimiento ordinario y expuesto a filtraciones, suele acelerar el deterioro de cubiertas y paramentos, un patrón que se repite en edificios afectados por patologías estructurales.

La intervención se enmarca además en la protección patrimonial del ámbito de la antigua Fábrica de Harinas-Panificadora “La Esperanza”. La Comunidad de Madrid declaró Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Interés Industrial, la nave de molinos de ese conjunto a finales de 2022, una protección que incluye un entorno en el que se sitúan distintos inmuebles vinculados históricamente a la actividad industrial. Daoíz y Velarde 28 comparte parcela y queda dentro de ese entorno de protección, lo que condiciona cualquier actuación y refuerza la exigencia de conservación.

El edificio de Daoíz y Velarde, 28 fue levantado a comienzos de la década de 1930 y se concibió como vivienda asociada a la fábrica. Cuenta con tres plantas sobre rasante y un refugio antiaéreo subterráneo, un elemento que remite a la reutilización de espacios y a la adaptación de edificios durante la Guerra Civil. En el interior, el Ayuntamiento destaca la presencia de pavimentos hidráulicos y vidrieras firmadas por Maumejean, rasgos característicos de la construcción y el diseño decorativo de la época.

Desde el área municipal de Patrimonio Histórico, el concejal Vicente Pérez ha atribuido el estado actual a un “profundo deterioro” derivado del problema estructural y ha defendido la necesidad de intervenir para conservar el inmueble por su valor patrimonial. El responsable municipal también ha situado el proyecto dentro de una recuperación de actuaciones pendientes, aludiendo a la parálisis del expediente desde 2019.

La decisión llega después de años de anuncios y debates sobre el futuro del edificio. Más Madrid Alcalá, por ejemplo, ha recordado que llevó una propuesta para rehabilitarlo al Pleno de la Junta Municipal de Distrito I en junio de 2024 y ha pedido que se vigile el cumplimiento de lo aprobado. Más allá del cruce político, el fondo del asunto es práctico: un inmueble con daños en la base y filtraciones no solo pierde valor patrimonial, también encarece cualquier reparación futura y aumenta el riesgo de intervenciones más agresivas.

Con la inversión aprobada, el foco inmediato se sitúa en estabilizar el “envolvente” del edificio —fachadas y cubiertas—, clave para detener la entrada de agua y evitar que el deterioro se extienda. Queda por ver el calendario de la actuación y cómo se aborda la patología de la cimentación, el origen del problema, así como el uso que se planifica para el inmueble una vez rehabilitado, una cuestión relevante en un entorno donde conviven patrimonio industrial, equipamientos educativos y la demanda de espacios para entidades ciudadanas.

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