- El Ayuntamiento culmina una nueva restauración de la histórica fuente tras los daños de las riadas de 2025.
- El manantial, junto al arco occidental de Complutum y la Fuente del Juncal, se asocia al culto romano al agua.
La ribera del Henares vuelve a mirar a su pasado más remoto. En uno de los tramos donde el río se aproxima más al antiguo núcleo urbano de Complutum, la Fuente de la Salud emerge de nuevo como un pequeño santuario de piedra encajado en el cortado de la margen derecha. Un lugar discreto y poco transitado que, sin embargo, concentra buena parte de la memoria arqueológica y simbólica de la ciudad romana.
Las últimas riadas y episodios meteorológicos extremos de comienzos de 2025 dejaron la estructura seriamente dañada, con arrastres, sedimentos y vegetación invasora ocultando buena parte del conjunto. Por ello, el Ayuntamiento ha impulsado una nueva campaña de intervención, visitada este lunes por el concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez, acompañado por el arqueólogo Jorge Morín de Pablos, con el objetivo de consolidar el enclave y garantizar su conservación futura.
Según explicó Pérez durante la visita, los trabajos han incluido una excavación arqueológica con retirada de limos y depósitos acumulados, la limpieza y tratamiento de la vegetación que había colonizado el entorno inmediato y la reparación de los elementos constructivos tanto de la fuente original, de época romana, como de la estructura levantada en el siglo XIX. Ambas partes habían resultado afectadas por la fuerza del agua y por el impacto de las crecidas recientes del Henares.
La intervención se ha centrado en estabilizar los muros, recomponer los paramentos dañados y asegurar los puntos más expuestos a la erosión del cauce. También se ha actuado sobre el entorno inmediato, despejando el acceso visual a la fuente y poniendo en valor su ubicación en la ladera que desciende hacia el río. La posición topográfica del bien, directamente sobre el talud, obliga a un esfuerzo continuo de mantenimiento para evitar desprendimientos y nuevos deterioros.
La historia de la Fuente de la Salud refleja la complejidad de conservar un patrimonio situado a la intemperie y sometido a usos cambiantes. El manantial fue redescubierto a mediados del siglo XIX, entre 1855 y 1856, en un momento en que empezaba a crecer el interés erudito por los restos de la ciudad romana. Poco después, sin embargo, buena parte de la estructura original fue destruida por la explotación de su piedra como material de construcción, una práctica habitual antes de la consolidación de la legislación de protección del patrimonio.
En 1883 se llevó a cabo una importante intervención que dio a la fuente el aspecto general que ha llegado hasta nuestros días, con un diseño característico de las construcciones hidráulicas de finales del siglo XIX. Esta reconfiguración buscaba conciliar la funcionalidad del manantial con un lenguaje arquitectónico historicista, muy presente en las obras públicas de la época, que reinterpretaba los vestigios romanos desde una mirada romántica.
Ya en el siglo XXI, el Ayuntamiento emprendió en 2017 una primera restauración integral, centrada en la consolidación de los restos y en su integración en el paisaje fluvial. La sucesión de episodios de lluvias torrenciales y la mayor frecuencia de avenidas en el río han obligado ahora a una nueva actuación, que se suma a esa línea de trabajo continuada sobre uno de los enclaves más frágiles del patrimonio complutense.
La Fuente de la Salud se entiende hoy formando un conjunto con la cercana Fuente del Juncal, situada a menos de 250 metros. Ambas fueron conocidas desde antiguo por las propiedades saludables de sus aguas y se interpretan como ninfeos, espacios monumentales vinculados al culto a las ninfas y a las divinidades de la naturaleza. Su posición, marcando uno de los accesos occidentales a Complutum, refuerza la lectura simbólica de este tramo del Henares como un umbral entre el paisaje fluvial y la ciudad.
Los estudios arqueológicos apuntan a que el origen del enclave podría ser incluso anterior a la época romana, algo que la investigación especializada ha venido señalando en las últimas décadas. En cualquier caso, la reutilización del manantial en época imperial y su integración en el sistema de accesos a Complutum lo convierten en una pieza clave para entender cómo se articulaba la relación entre el espacio urbano y su entorno natural.
La fuente, encajada en el cortado de la margen derecha del río, se encuentra muy próxima al antiguo arco romano que marcaba el acceso occidental a la ciudad y a otros elementos de interés del paisaje histórico del Henares. Este corredor fluvial concentra, en pocos cientos de metros, restos de infraestructuras, caminos y puntos de agua que han acompañado durante siglos la llegada a la ciudad, primero romana y, más tarde, medieval y moderna.
Además de su valor material, la Fuente de la Salud se asocia a la tradición del culto al agua y a la sacralización de determinados manantiales, una práctica muy extendida en el mundo romano. La vinculación de Complutum con las ninfas y con las divinidades relacionadas con el agua ha sido subrayada por distintos trabajos académicos, que interpretan estos espacios como puntos de encuentro entre la vida cotidiana, la religiosidad y la experiencia del paisaje.
Pese a su relevancia histórica, la Fuente de la Salud sigue siendo uno de los rincones menos conocidos para buena parte de la ciudadanía y de quienes se acercan a conocer la Complutum romana. La mejora del estado de conservación abre ahora la puerta a que pueda integrarse mejor en los recorridos divulgativos y en las actividades que se organizan en torno al yacimiento y al cauce del Henares.










