Un robo de cable entre Torrejón y San Fernando provoca retrasos en las líneas C-2, C-7 y C-8 de Cercanías

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Otra mañana complicada para los usuarios del Cercanías en el Corredor del Henares. Cuando el reloj marcaba las 8:12, ADIF lanzaba un aviso a través de su perfil en la red social X: una incidencia por robo de cable entre Torrejón de Ardoz y San Fernando de Henares estaba afectando a la señalización y generando retrasos medios de 15 minutos. Una vez más, los trenes volvían a llegar tarde y la paciencia de los viajeros quedaba puesta a prueba.

La avería, que se extendió durante buena parte de la jornada, obligó a circular con mayores márgenes de seguridad, lo que se tradujo en paradas puntuales y en una ralentización general del servicio. Las líneas C-2, C-7 y C-8, que vertebran la movilidad entre Madrid y ciudades como Alcalá de Henares, Guadalajara, Coslada o Chamartín, fueron las más afectadas.

La incidencia coincidió con uno de los momentos críticos del día: la entrada al trabajo y a los centros educativos. Los retrasos alteraron la rutina de miles de personas. En redes sociales, especialmente en X, se acumularon mensajes de indignación por la falta de información y la escasa capacidad de respuesta ante un problema que, lejos de ser puntual, se repite con demasiada frecuencia.

En cifras, el tramo ferroviario entre Atocha y San Fernando —clave en este entramado— mueve una media de 253 trenes diarios, según datos de ADIF de 2021. Aunque la infraestructura está diseñada para asumir hasta 630 circulaciones al día, sufre desde hace tiempo un nivel de saturación creciente. Las unidades que prestan servicio en estas líneas pueden transportar entre 600 y 927 pasajeros, lo que permite hacerse una idea del volumen de personas que dependen de su correcto funcionamiento.

Por el momento, no se ha precisado el alcance exacto del daño ni se han anunciado medidas adicionales para prevenir este tipo de incidentes en la red de Cercanías.

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