- La grasa acumulada en filtros y conductos es altamente combustible y puede iniciar un fuego en segundos.
- Recomiendan limpiar periódicamente estos elementos para reducir el riesgo de incendios en viviendas.
Una cocina segura no depende solo de vigilar la sartén: también exige mantener en buen estado los equipos que extraen humos y vapores. Con ese objetivo, el 112 de la Comunidad de Madrid ha lanzado un aviso recordando el peligro de la grasa acumulada en las campanas extractoras, una materia muy combustible cuya presencia en filtros y conductos puede convertir una chispa o llama en un incendio doméstico.
La campana extractora actúa como un captador de partículas de grasa en suspensión. Con el uso, estos residuos se adhieren a los filtros y a los conductos del sistema, formando capas que arden con facilidad. Si una llama se eleva —por ejemplo, en un descuido al freír—, el fuego puede propagarse con rapidez a través de esos depósitos y extenderse por la cocina antes de que dé tiempo a reaccionar.
Para minimizar el riesgo, los técnicos recomiendan retirar y lavar los filtros con regularidad usando agua caliente y desengrasante, revisar el interior de la campana y, cuando exista, el tramo de conducto hacia el exterior. En modelos con filtros metálicos, es útil seguir la pauta del fabricante y, si la cocina se usa a diario, acortar los intervalos de limpieza. Mantener despejada la zona de cocción y evitar que llamas altas alcancen la campana completa el mantenimiento básico.
En caso de fuego por aceite o grasa, la consigna es clara: no echar agua. Lo adecuado es apagar el quemador, cubrir el recipiente con una tapa o una bandeja para cortar el oxígeno y, si no se controla de inmediato, evacuar la estancia, cerrar la puerta y llamar al 112. Tener a mano una manta ignífuga o un extintor doméstico de clase adecuada puede ayudar, siempre que su uso sea seguro.
El recordatorio llega para reforzar hábitos de prevención en el hogar, especialmente en periodos de mayor actividad culinaria. Más allá de detectores de humo o extintores, la limpieza periódica de la campana extractora y el uso atento de la cocina son medidas sencillas que reducen de forma notable la probabilidad de un incidente.
La advertencia del 112 subraya una idea de fondo: el mantenimiento preventivo evita emergencias. Integrar rutinas de limpieza y revisar la campana extractora con la frecuencia adecuada es una inversión mínima que puede marcar la diferencia entre un susto y un incendio mayor.
