- Edu Viaña adelantó al Alcalá en la segunda parte, pero el CD Coria igualó en el tramo final con un remate de Mba.
- En un partido muy condicionado por la lluvia en La Isla, Pantoja sostuvo al equipo y Borja Sánchez se topó con el palo en la última gran ocasión.
La RSD Alcalá cerró su último partido de 2025 con un empate a uno que sabe a punto trabajado y, al mismo tiempo, a oportunidad perdida. La visita a Coria no era una salida cualquiera: un campo exigente, un rival acostumbrado a hacerse fuerte en casa y un contexto meteorológico que terminó marcando cada jugada. Bajo una lluvia cada vez más intensa, los rojillos compitieron con oficio, llegaron a ponerse por delante y se quedaron a centímetros de llevarse los tres puntos.
El inicio dejó claro que el encuentro iba a requerir paciencia y mucha concentración. Con la lluvia aún intermitente, el CD Coria salió con más iniciativa, empujado por su público y buscando imponer un ritmo alto desde los primeros minutos. Los locales rozaron el gol en un remate de cabeza que se marchó fuera por poco y, después, obligaron a Pantoja a lucirse con una estirada decisiva ante un disparo lejano de Juanjo.
El guardameta rojillo volvió a intervenir poco después en una acción de reflejos, tapando un tiro raso desde la derecha. En ese primer tramo, el Alcalá tuvo que sobrevivir a un escenario incómodo: el balón corría de forma irregular, las disputas se multiplicaban y cualquier pérdida cerca del área se convertía en peligro. El equipo resistió y, con el paso de los minutos, fue encontrando oxígeno.
A medida que el partido se asentó, el Alcalá empezó a crecer con balón y a buscar metros por fuera, intentando atacar la espalda de la defensa. Salinas fue uno de los recursos para estirar al equipo y provocar situaciones de uno contra uno. La ocasión más clara antes del descanso, de hecho, fue visitante: una llegada por la derecha acabó en un pase atrás que Javi Hernández remató de primeras, pero el portero local reaccionó a tiempo para evitar el 0-1.
El final del primer acto dejó una sensación de equilibrio: el Coria había tenido más continuidad en ataque, pero el Alcalá ya había demostrado que podía hacer daño cuando conseguía salir con claridad. Y, por encima de todo, quedaba el aviso de que la lluvia iba a ser un factor cada vez más decisivo.
Tras el descanso, el aguacero ganó protagonismo y el partido entró en una fase más espesa. Con menos precisión y más desgaste, los dos equipos alternaron tramos de dominio sin generar demasiadas ocasiones claras durante un buen rato. Las segundas jugadas, los despejes largos y el control de los errores pasaron a ser casi tan importantes como el plan ofensivo.
En ese contexto, los cambios dieron aire al Alcalá. La entrada de Dani Nieto y Nico Sánchez aportó energía y más amenaza por el costado izquierdo, un carril que empezó a generar ventajas. De una de esas acciones llegó el gol rojillo: la jugada terminó con una combinación corta por dentro y un centro al segundo palo que encontró la llegada desde atrás de Edu Viaña, que atacó el espacio y remató con decisión para poner el 0-1.
Con ventaja en el marcador, el encuentro se volcó hacia el área visitante. El Coria dio un paso adelante, acumuló presencia en campo rival y empezó a colgar balones con insistencia. Ahí apareció el Alcalá más solidario, el que defiende por bloques y entiende cuándo toca sufrir. La zaga despejó una y otra vez y Dani Marín protagonizó una acción clave, salvando una ocasión prácticamente sobre la línea antes de sacar el rechace con los pies.
El empate, sin embargo, llegó en los minutos finales. Una jugada por banda derecha terminó con un centro raso al segundo palo y el remate de Mba para el 1-1, en una de esas acciones en las que el detalle y el cansancio se pagan caros. Aun así, el Alcalá todavía tuvo la última palabra en forma de oportunidad clarísima: ya con el marcador igualado, una combinación terminó con un disparo de Borja Sánchez que se estrelló en el palo, dejando la sensación de que el partido se había escapado por muy poco.
El pitido final cerró un empate que, por contexto, tiene valor: puntuar fuera en un campo complicado y bajo un diluvio no es sencillo. Pero también deja el poso de una victoria que estuvo muy cerca, con el equipo por delante en el tramo decisivo y una madera que evitó el 1-2 en el desenlace.










