- Los rojillos vencen 26-34 en El Valle del Arcipreste tras un duelo abierto y lleno de alternancias.
- El triunfo les devuelve a los puestos de acceso a la liga de ascenso a falta de una jornada para cerrar la primera vuelta.
El Rugby Alcalá volvió a ganar en Majadahonda después de más de una década sin lograrlo, y lo hizo en un encuentro que exigió templanza, acierto en los momentos clave y una segunda parte mucho más sólida que la primera. El equipo llegaba tocado tras dos derrotas consecutivas y enfrentaba un desplazamiento históricamente complicado, lo que añadió aún más tensión a un choque que terminó siendo decisivo para recuperar posiciones en la clasificación.
El partido arrancó con un Alcalá intenso, decidido a no dejar escapar la oportunidad. Tres semanas antes había cedido puntos ante rivales directos como CAR Sevilla y Soto del Real, por lo que la victoria en El Valle del Arcipreste se convirtió en una necesidad deportiva. Los rojillos encontraron pronto su mejor juego gracias a los ensayos de Molina y Pablo Blanco, uno de los jugadores más destacados en lo que va de temporada. A pesar de ese buen inicio, los tiros a palos no acompañaron y el marcador quedó en 0-10, un margen insuficiente ante un Majadahonda que rara vez entrega el partido tan pronto.
El equipo local reaccionó con contundencia pasada la mitad del primer tiempo. Con más ritmo en la circulación y aprovechando varios fallos defensivos del Alcalá, Gallego y Cebreros dinamitaron la ventaja visitante con dos ensayos casi consecutivos. A ellos se sumó una jugada de maul que terminó en una nueva marca para los majariegos. Con las conversiones de Didac Juncadella, Majadahonda dio la vuelta al duelo y lo llevó al descanso con un esperanzador 19-10.
La segunda mitad se presentó como una auténtica prueba de carácter. Mateo, capitán rojillo, dejó el campo por molestias y cedió la dirección del juego a Ísola, que entró para ordenar al equipo en un momento en el que cualquier error podía ser definitivo. El choque se volvió más físico, más trabado y marcado por la tensión de dos equipos conscientes de lo que había en juego.
Torres y Pablo Blanco firmaron los primeros puntos del segundo tiempo para reenganchar al Alcalá, aunque Bonilla respondió para los locales y mantuvo el partido en un ajustado 26-20. Los últimos veinte minutos, tradicionalmente los más duros y determinantes en este deporte, fueron una exhibición de resistencia ofensiva rojilla. Torres volvió a anotar, esta vez con conversión, y posteriormente Ísola sumó otro ensayo que él mismo transformó. Ese arreón final permitió a Alcalá no solo remontar, sino evitar el bonus defensivo de Majadahonda y cerrarlo todo con un 26-34 que refuerza su candidatura al ascenso.
Con esta victoria, el Rugby Alcalá se sitúa tercero en la clasificación, a dos puntos de CAR Sevilla y con una ligera ventaja sobre Jaén y Arquitectura en la pelea por los dos puestos restantes que dan acceso a la fase de ascenso. El equipo afrontará el próximo sábado 29 de noviembre su último compromiso de la primera vuelta contra el colista, CR Málaga, en el Campo Municipal de Rugby Luisón Abad, un partido clave para mantener la inercia positiva antes del parón.










