- El ruido recordó al paso habitual de cazas, aunque más prolongado y parando de golpe, sin el alejamiento progresivo típico.
- La duración —entre 15 y 20 minutos— hizo que muchos dudaran sobre su procedencia y se asomaran a la ventana a ver qué vibraba.
En Alcalá, el ruido de cazas y aviones es algo habitual y que no es de extrañar entre los complutenses, debido a la proximidad de la base aérea de Torrejón, que han acostumbrado a muchos vecinos a sonidos puntuales de este estilo. Por eso, cuando algo se sale de ese patrón, la percepción cambia. Y eso fue lo que ocurrió en la noche del lunes.
Alrededor de las 21:00, ya en noche fría, húmeda y cerrada, como vienen siendo estos días, varios residentes escucharon un ruido intenso y sostenido que, por su tono, recordó al de los cazas. Sin embargo, a diferencia de lo habitual, el sonido no fue un paso breve ni se fue alejando progresivamente, sino que se mantuvo constante durante cerca de 15 a 20 minutos.
Esa continuidad llevó a vecinos de distintos puntos de la ciudad a asomarse a las ventanas o a salir a balcones y terrazas para tratar de identificar el origen. El episodio terminó de forma repentina, sin un descenso gradual del sonido, un detalle que generó aún más dudas entre quienes lo escucharon.
La explicación podría estar relacionada con el inicio del ejercicio militar ‘Eagle Eye 26-01’, una operación de adiestramiento de carácter nacional que ha activado durante estos días un importante despliegue de medios del Ejército del Aire y del Espacio, el Ejército de Tierra y la Armada. El ejercicio, bajo la dirección del Mando Operativo Aéreo y el control del Mando de Operaciones, se desarrolla hasta el 12 de febrero y tiene como objetivo coordinar capacidades terrestres, navales y aéreas dentro del sistema de defensa aérea.
En este contexto, la base aérea de Torrejón de Ardoz juega un papel relevante. Desde ella operan seis cazas asignados a misiones de alerta rápida (QRA), que exigen la puesta en vuelo de las aeronaves en menos de 15 minutos ante la detección de una traza no identificada. Durante varios días, las tripulaciones y el personal de apoyo —unos 60 militares— realizan vuelos y maniobras vinculadas a tareas de policía aérea y vigilancia del espacio aéreo nacional.
Además, desde Torrejón se coordina una parte clave del dispositivo a través del Grupo Central de Mando y Control (GRUCEMAC), encargado de la vigilancia del espacio aéreo mediante los datos procedentes de los Escuadrones de Vigilancia Aérea y otros medios terrestres y navales. El Centro de Operaciones Aéreas actúa como puesto de mando y control, supervisando de forma continua la defensa aérea.
Aunque no existe confirmación oficial que vincule directamente el ruido escuchado en Alcalá con este ejercicio, el despliegue de aeronaves y la actividad asociada a ‘Eagle Eye 26-01’ encajan con un sonido prolongado y sostenido, distinto al tránsito aéreo habitual.









