- La embajadora de la asociación fue recibida por la alcaldesa Fátima Lemes en el Ayuntamiento de Arona.
- La visita refuerza el vínculo con Alcalá de Henares dentro del proyecto “Un Millón de Árboles por el Cambio Climático – Alcalá Verde”.
La cooperación climática también se teje con gestos simbólicos y agendas compartidas. La embajadora de la Asociación Un Millón de Árboles, Soledad Jiménez, ha viajado a Arona (Tenerife) para reencontrarse con el árbol plantado allí hace unos años como símbolo de compromiso común y, al mismo tiempo, para estrechar la colaboración entre ese municipio tinerfeño y Alcalá de Henares, donde la iniciativa impulsa la creación de corredores verdes y el “Anillo Verde Alcalá”.
Durante la visita institucional, Jiménez fue recibida por la alcaldesa de Arona, Fátima Lemes, en un encuentro de trabajo de carácter cordial. La reunión puso sobre la mesa la utilidad de la cooperación entre municipios para acelerar proyectos de restauración ambiental: desde plantaciones participativas y mantenimiento de arbolado hasta intercambios de conocimiento sobre adaptación climática en entornos urbanos y costeros.
La asociación recuerda que el vínculo entre Arona y Alcalá nació con aquella plantación simbólica y se ha consolidado con la red de agentes locales implicados en “Un Millón de Árboles por el Cambio Climático – Alcalá Verde”, una iniciativa ciudadana y participativa que promueve reforestaciones, educación ambiental y la conexión de espacios naturales bajo el paraguas del futuro Anillo Verde.
El viaje de Jiménez también reconoce el trabajo previo desarrollado junto a Martín Rivero y el proyecto Arona SOS Atlántico, que han servido de puente para compartir metodologías de sensibilización y voluntariado ambiental. Ese marco de colaboración, señalan desde la asociación, facilita sumar aliados y asegurar que cada nueva plantación vaya acompañada de seguimiento, riego y mantenimiento.
Más allá del gesto institucional, la visita subraya un enfoque práctico: convertir los símbolos en acciones medibles, priorizando árboles adecuados a cada ecosistema, plantaciones en temporada óptima y programas de cuidado a medio plazo. La experiencia de Arona con iniciativas de sensibilización marina y de litoral puede aportar aprendizajes a Alcalá, mientras que el desarrollo del Anillo Verde ofrece un caso útil sobre conectividad ecológica en ámbitos urbanos peninsulares.
El refuerzo del vínculo Arona–Alcalá abre la puerta a una agenda compartida de actividades en 2025 —intercambios técnicos, jornadas de voluntariado y acciones educativas— que permitan traducir la cooperación en resultados tangibles: más árboles bien escogidos, mejor conservados y con un impacto real en la resiliencia climática local.
