- La intervención tuvo lugar el 23 de diciembre, con un descenso desde la séptima planta del hospital ante la mirada de los menores ingresados.
- Tras la maniobra, los bomberos recorrieron las áreas pediátricas para repartir regalos y compartir tiempo con los niños y sus familias.
Durante la mañana del 23 de diciembre, el Hospital Universitario Príncipe de Asturias vivió una escena poco habitual en su actividad diaria. En plena recta final de las fiestas, la rutina de las áreas pediátricas se vio interrumpida por una intervención pensada para los niños y niñas que pasan estos días ingresados en el centro.
El Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid realizó un descenso con cuerdas desde la azotea del hospital, situada en la séptima planta, hasta uno de los patios interiores. La maniobra fue seguida desde las ventanas por los menores, que pudieron ver cómo los efectivos desplegaban una pancarta con un mensaje de felicitación navideña dirigido expresamente a ellos.
El descenso fue solo el inicio de una visita que continuó en el interior del hospital. Tras completar la exhibición, los bomberos accedieron a la Planta de Hospitalización y al aula hospitalaria, donde entregaron mochilas con distintos obsequios adaptados a la edad de los niños ingresados.
La actividad se extendió posteriormente a otros espacios del área pediátrica. Los efectivos recorrieron las consultas externas de la Primera Planta y el servicio de Urgencias de Pediatría, con el objetivo de llegar también a los menores que no se encontraban hospitalizados en planta o que no podían desplazarse.
Más allá del reparto de regalos, la visita permitió un contacto directo con los niños y sus familias. Durante el recorrido, los bomberos compartieron explicaciones sencillas sobre su trabajo y mostraron parte del material que utilizan en las intervenciones, como los cascos, además de entregar cuentos y material divulgativo relacionado con la prevención y la seguridad.
Esta actuación forma parte del programa navideño que la Comunidad de Madrid desarrolla cada año en distintos hospitales públicos de la región. El objetivo es aliviar, al menos durante unas horas, la carga emocional de los ingresos y tratamientos pediátricos en un periodo especialmente sensible para las familias.
En el Hospital Príncipe de Asturias, la jornada contó con la presencia del gerente del centro, Mario García Gil, y de profesionales de distintas áreas sanitarias, que siguieron de cerca una actividad integrada en las iniciativas de humanización de la atención pediátrica.
La imagen de los bomberos descendiendo por la fachada y recorriendo después los pasillos del hospital dejó una estampa inusual en un centro marcado por la actividad asistencial. Una intervención breve, pero planificada, que permitió transformar por unas horas el entorno hospitalario y ofrecer un respiro a los menores ingresados y a quienes los acompañan.
