• La actuación sustituye el antiguo cerramiento deteriorado por un sistema reciclado y más duradero en un tramo muy transitado del paseo fluvial.
• La renovación busca frenar el deterioro por humedad y uso intensivo en uno de los recorridos más frecuentados para paseo y deporte junto al río.
El paseo del río Henares se ha convertido en uno de los espacios más utilizados para caminar, correr o simplemente desconectar junto a la naturaleza. Con el paso del tiempo y el uso constante, algunas infraestructuras del entorno han ido acusando el desgaste propio de una zona expuesta a la humedad, a las crecidas puntuales del río y al tránsito diario de vecinos. En este contexto han arrancado los trabajos para renovar el vallado a su paso por Nueva Alcalá, una actuación centrada en mejorar la seguridad y la durabilidad del recorrido.
La intervención se desarrolla en un primer tramo de unos 700 metros y contempla la sustitución del antiguo vallado de madera, que presentaba deterioro por la exposición continua al entorno fluvial. Este cambio busca adaptar el paseo a materiales más resistentes y sostenibles, reduciendo las necesidades de mantenimiento en una zona donde las condiciones ambientales aceleran el desgaste de los elementos tradicionales.
El nuevo cerramiento estará fabricado con material plástico reciclado, diseñado para soportar mejor la humedad y minimizar actos vandálicos. Este tipo de soluciones se están implantando cada vez con mayor frecuencia en entornos naturales y paseos urbanos por su mayor vida útil y por ofrecer una alternativa ecológica frente a materiales convencionales que requieren reposiciones periódicas.
Más allá de la renovación técnica, la actuación pone el foco en un enclave que ha ido ganando peso en la vida cotidiana de muchos vecinos. El corredor verde del Henares funciona como eje natural para el ocio al aire libre y como conexión entre distintos barrios, lo que ha incrementado la presión sobre sus infraestructuras y la necesidad de mejoras constantes para mantener la calidad del recorrido.
Las obras cuentan con una inversión superior a los 90.000 euros y un plazo estimado cercano a los 45 días, durante los cuales se irán sustituyendo progresivamente los tramos más afectados. La actuación se integra dentro de las intervenciones municipales destinadas al mantenimiento urbano, aunque el impacto principal se percibirá en el propio uso vecinal del paseo y en la conservación a largo plazo del entorno.
La renovación del vallado refleja también un cambio progresivo en la forma de intervenir en el río Henares, apostando por materiales más sostenibles y soluciones pensadas para durar más tiempo. Si la experiencia resulta positiva, no se descarta que este tipo de actuaciones se extiendan a otros tramos del paseo fluvial, reforzando un espacio que cada vez tiene más protagonismo en el día a día de la ciudad.










