- El traslado autorizado se realizó el 8 de abril en la Casa Consistorial, con supervisión de agentes forestales y apoyo de GREFA.
- Los primeros datos del seguimiento municipal apuntan a 77 parejas ocupando nidos en 2026, frente a las 91 registradas el año pasado.
La presencia de cigüeñas blancas forma parte desde hace años del paisaje más reconocible del casco histórico, donde campanarios, cubiertas y edificios públicos conviven con una de las colonias urbanas más importantes de la región. Esa convivencia, sin embargo, obliga a ajustar tiempos y obras cuando coincide con el periodo reproductor, uno de los momentos más sensibles para una especie protegida cuyos nidos no pueden manipularse sin autorización. En ese contexto se enmarca el traslado de un nido situado en la Casa Consistorial, una actuación planteada para evitar molestias a las aves durante la cría y, al mismo tiempo, permitir los trabajos previstos en el edificio.
La intervención, llevada a cabo este 8 de abril, cuenta con autorización de la Comunidad de Madrid y se ejecutará bajo control técnico. El nido afectado está ubicado en la Casa Consistorial y su retirada no se presenta como una actuación ordinaria de mantenimiento, sino como una medida excepcional ligada a la necesidad de compatibilizar la actividad en el inmueble con la protección del ciclo reproductivo de la cigüeña blanca.
Ese matiz no es menor. La conservación de nidos de aves silvestres, especialmente en época de reproducción, está sujeta a una regulación estricta y exige justificación administrativa previa. Por eso, el Ayuntamiento ha vinculado la operación a un procedimiento autorizado y a un dispositivo de supervisión específico, en lugar de abordarla como una simple intervención sobre la cubierta o la fachada del edificio.
Según la información difundida, el traslado se ha realizado de forma controlada y con seguimiento de agentes forestales. También participó GREFA, la asociación especializada en recuperación de fauna silvestre que gestiona en Majadahonda un hospital de referencia para la atención de animales salvajes heridos, huérfanos o desplazados de su entorno. La colaboración con esta entidad busca asegurar que los ejemplares vinculados al nido reciban atención especializada durante todo el proceso.
Los animales serán llevados precisamente a ese hospital de fauna salvaje de GREFA, donde permanecerán bajo cuidados técnicos. La decisión apunta a reducir al máximo el estrés y los riesgos asociados a una intervención que se produce en un momento delicado del calendario biológico, cuando las molestias, cambios de ubicación o alteraciones del entorno pueden comprometer la incubación o la viabilidad de la puesta.
La actuación coincide además con el arranque del seguimiento anual de la población local de cigüeña blanca, un censo que sirve para medir la evolución de la especie en el municipio y valorar su éxito reproductivo. Los primeros datos de 2026, todavía provisionales, sitúan en 77 las parejas que ocupan nidos en el término municipal. La cifra supone, por ahora, un descenso respecto a las 91 parejas registradas en 2025.
Ese recuento inicial no permite extraer todavía una conclusión cerrada sobre la campaña reproductora de este año, porque el balance completo depende de cómo avance la primavera y de cuántas parejas logren sacar adelante a sus crías. El dato que sirve de referencia es el del pasado año: 89 parejas consiguieron reproducirse con éxito. Será en las próximas semanas cuando pueda saberse si la reducción provisional en nidos ocupados responde a una oscilación puntual del censo, a un desfase temporal en la ocupación o a una bajada real de la colonia reproductora.
La evolución reciente muestra, en cualquier caso, que la cigüeña blanca mantiene una presencia muy visible en la ciudad y que su seguimiento se ha convertido en una cuestión ambiental con impacto directo sobre la gestión del patrimonio urbano. No se trata solo de contar aves: cada temporada obliga a coordinar conservación, seguridad, mantenimiento de edificios y atención veterinaria en una trama urbana donde la especie lleva décadas asentada.
Esa relación entre patrimonio monumental y fauna silvestre explica también por qué cualquier intervención sobre los nidos despierta interés público. En Alcalá, la cigüeña no es una presencia aislada en parques o zonas periurbanas, sino un elemento habitual sobre iglesias, tejados históricos y edificios institucionales. Su protección, por tanto, no afecta únicamente al ámbito ambiental, sino también a la forma en que se planifican obras y actuaciones en algunos de los inmuebles más emblemáticos de la ciudad.










