- Antes de despedir el 2025, el Claustro Universitario aprobó los nuevos Estatutos, adaptándolos a la nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU).
- 2026 estará atravesado por las elecciones a rector y por citas como los Premios Cygnus (14 de enero, Paraninfo) y otros galardones anuales.
El calendario universitario suele arrancar con una mezcla de rutina académica y decisiones que se notan durante años. En la Universidad de Alcalá, el cambio de año llega con dos asuntos que pesan más que cualquier agenda de actos: actualizar las reglas de funcionamiento interno y preparar un relevo en el Rectorado. Con ese telón de fondo, 2026 se presenta como un ejercicio de transición, en el que se cruzarán el debate sobre el modelo de universidad y una programación institucional que volverá a llenar el Paraninfo.
El primer hito llega antes incluso de que terminara 2025. En sesión extraordinaria, el Claustro Universitario aprobó el 10 de diciembre los nuevos estatutos de la institución, un texto que adapta la norma interna a la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU). La reforma responde a la obligación de revisar los estatutos tras la entrada en vigor del marco legal de 2023 y, en el caso de la UAH, supone actualizar una norma básica que estaba en vigor desde 2003.
La modificación no es un trámite menor: los estatutos son la referencia que ordena la gobernanza universitaria, fija competencias, regula órganos y procedimientos y condiciona, en la práctica, cómo se toman decisiones en ámbitos tan sensibles como la organización académica o el funcionamiento de los servicios. La propia universidad ha explicado que el nuevo documento busca, entre otros objetivos, favorecer un funcionamiento más ágil y flexible sin romper de forma abrupta con los esquemas de gobernanza previos.
Ese cambio normativo desemboca, además, en un año marcado por la política universitaria en su sentido más literal: la elección de la persona que dirigirá el Rectorado en el próximo mandato. José Vicente Saz afronta 2026 como el año en el que concluye su etapa al frente de la institución, lo que abre un proceso electoral en el que el foco se desplaza de la gestión diaria a la discusión de proyectos: qué prioridades debe tener la universidad, cómo se financia y cómo se articula su papel en la ciudad y en el sistema público madrileño.
En paralelo a ese debate, enero concentrará una de las citas culturales más reconocibles asociadas a la UAH. La entrega de los Premios Cygnus está prevista para el 14 de enero en el Paraninfo, un escenario que refuerza el carácter simbólico de unos galardones vinculados al audiovisual y a la proyección pública de la universidad. La institución también ha anunciado un acto de homenaje ligado al 175 aniversario de la Sociedad de Condueños, entidad fundada en 1851 para preservar el patrimonio de los antiguos edificios universitarios y cuya efeméride se viene conmemorando con actividades desde finales de 2025.
A lo largo del año, la agenda institucional incluirá otras entregas de premios con vocación de escaparate. Uno de ellos es el Galardón Camino Real del Instituto Franklin, un reconocimiento creado en 2012 para destacar trayectorias profesionales de españoles que proyectan una imagen destacada de España en Estados Unidos. La previsión es que vuelva a celebrarse dentro del calendario habitual del Instituto, que utiliza el ámbito académico como punto de encuentro con el mundo cultural, científico y profesional.
También figura entre las citas previstas el Premio de Derechos Humanos Rey de España, promovido por la Universidad de Alcalá y el Defensor del Pueblo. Se trata de un galardón de carácter bienal orientado a reconocer en Iberoamérica trabajos sostenidos en defensa de los derechos humanos y de los valores democráticos, y cuya ceremonia se celebra tradicionalmente en el Paraninfo. En un año electoral, este tipo de actos tienden a adquirir una lectura añadida: no solo por su contenido, sino por la visibilidad institucional que generan en un momento de cambio de liderazgo.
Con los estatutos recién aprobados y el proceso rectoral en el horizonte, 2026 no será solo un año de agenda: será, sobre todo, un año de decisiones. La cuestión de fondo es si el nuevo marco interno y el relevo en el Rectorado consiguen traducirse en cambios perceptibles para quienes estudian, trabajan y hacen vida en torno a la universidad. Mientras tanto, el Paraninfo volverá a actuar como termómetro público de la institución: el lugar donde se escenifican los hitos y, a veces, también las tensiones de un curso que promete movimiento.
