El vermú solidario de las Peñas bate récord de asistencia en el primer domingo de Ferias

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El bullicio del primer domingo de Ferias tuvo un protagonista indiscutible: el vermú solidario de las Peñas. Lo que comenzó hace años como una cita entrañable se ha convertido en un fenómeno multitudinario que en 2025 ha vuelto a superar registros, reafirmando su papel como uno de los encuentros más esperados del calendario festivo alcalaíno.

Desde el mediodía, la Plaza de Cervantes ofrecía una estampa inconfundible: largas colas bajo la sombra de los árboles y carpas abarrotadas donde vecinos y visitantes aguardaban su turno para hacerse con el vaso reutilizable de sangría y la tradicional tapa de migas. A cambio de un donativo mínimo de dos euros, los asistentes no solo contribuían a la causa solidaria, sino que también accedían a un sorteo de cestas repletas de productos gastronómicos.

La iniciativa, impulsada un año más por las Peñas, destinó íntegramente lo recaudado a la Asociación Dale Caña al ELA. Su presidente, Antonio Cañaveral, ‘Caña’, lleva tiempo convirtiendo la visibilización de esta enfermedad en una bandera de lucha local. El compromiso de los peñistas se dejó notar en cada detalle: desde la preparación artesanal de la sangría hasta el empeño por agilizar las colas para que nadie se quedase sin refresco.

La Charanga La Complutense puso la banda sonora a una jornada marcada por el calor, que no impidió que la música y el ambiente festivo suavizaran la espera. A pesar de la multitud, el tono fue de celebración compartida, con familias, grupos de amigos y curiosos que se sumaron a la cita.

El evento estuvo teñido también de emoción. Este año, la ausencia de José María, hermano de Mila de El Quijote —figura tradicional en la organización del vermú—, dejó un hueco difícil de llenar. Sus compañeros quisieron rendir homenaje con más entrega que nunca, manteniendo vivo un legado que ya forma parte de la memoria festiva de la ciudad.

Solidaridad, gastronomía popular y fiesta se dieron la mano en un vermú que ya no entiende de fronteras locales. Cada edición suma más adeptos y todo apunta a que, en los próximos años, seguirá creciendo como símbolo de cómo las Ferias de Alcalá pueden ser también un motor de apoyo y compromiso social.

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