- Más de 1.600 participantes tomaron parte en la cita solidaria organizada por la AECC en Alcalá de Henares.
- La jornada combinó deporte popular, actividades familiares y visibilización de los servicios gratuitos de apoyo.
La Ciudad Deportiva de El Val se convirtió este domingo en el punto de encuentro de cientos de vecinos que, un año más, quisieron mostrar su respaldo a las personas afectadas por el cáncer. La XII edición de la carrera ‘Alcalá en Marcha contra el Cáncer’ reunió a participantes de todas las edades, en una convocatoria que mantiene desde hace años un fuerte componente comunitario y de acompañamiento.
La prueba principal, de 5 kilómetros, mantuvo un recorrido íntegramente urbano en torno a las instalaciones deportivas. La accesibilidad del circuito facilitó una participación heterogénea, donde caminar, trotar o correr fueron opciones compatibles. También se celebraron carreras infantiles y actividades dirigidas como el calentamiento grupal previo, que congregó a decenas de familias en la zona central del recinto.
Según la Asociación Española Contra el Cáncer en Alcalá, los fondos recaudados se destinan a tres ámbitos complementarios: financiación de investigación oncológica, programas de educación en salud y servicios de apoyo psicológico y social para pacientes y sus familiares. Estos servicios se prestan de manera gratuita, tanto de forma presencial como telefónica, en coordinación con equipos profesionales.
La presencia de voluntariado, clubes deportivos locales y grupos de centros educativos volvió a ser una constante en una jornada marcada por temperaturas suaves y ambiente festivo. También asistieron representantes de la corporación municipal, que acompañaron la entrega de dorsales y atendieron a las entidades colaboradoras.
La organización mantuvo la modalidad del dorsal solidario, dirigida a quienes desean colaborar sin participar en la carrera. Esta fórmula ayuda a ampliar la base de apoyo y permite que personas con movilidad reducida, agendas complicadas o procesos de tratamiento puedan sumarse a la iniciativa.
El cierre de la prueba no dejó una imagen de «meta» convencional, sino algo más sencillo: grupos que se quedaban en la pista charlando, familias esperando a amigos que aún llegaban y voluntarios acompañando a quienes necesitaban un respiro. Ese poscarrera, sin ruido ni podio, es quizá donde se entiende mejor el sentido de la cita: no se trata solo de participar, sino de sostener, acompañar y recordar que nadie atraviesa la enfermedad en soledad en esta ciudad.










