- Zeus compite con su tutor, el chef y profesor Rubén Príncipe, que dirige su preparación desde enero para las pruebas de Cocina.
- En Cocina, el alumno afronta pruebas cronometradas y evaluadas por jurado, donde cuentan técnica, organización, limpieza y gestión del tiempo.
La Escuela de Hostelería y Turismo culmina esta semana su prueba más exigente del calendario de Formación Profesional: la participación en SpainSkills 2026, el campeonato nacional que reúne a estudiantes de todo el país para competir en distintas especialidades técnicas. En la modalidad de Cocina, la representación madrileña incluye al alumno Zeus Herranz y a su tutor en la competición, el chef y profesor Rubén Príncipe, responsable además de su preparación específica para el campeonato.
La competición se celebra en IFEMA Madrid entre el 24 de febrero y hoy, día 28, con jornadas de trabajo abiertas al público y una gala de clausura en la que se entregan las medallas. Príncipe explica que el equipo llega “con esperanza de medalla” después de varias jornadas de pruebas que, a su juicio, han permitido comprobar el rendimiento del alumno en un entorno de máxima exigencia: “Hizo un gran trabajo”.
La preparación de Zeus para este reto arrancó en enero, según detalla su tutor, con un trabajo orientado a las pruebas de la modalidad de Cocina. En este tipo de campeonatos, el rendimiento no depende solo del plato final: también pesa la organización del puesto, la gestión del tiempo, la limpieza y la ejecución técnica bajo presión.
SpainSkills funciona como una selección nacional de talento joven en FP. A la competición llegan los ganadores de cada campeonato autonómico, y el primer puesto en cada especialidad abre la puerta a representar a España en citas internacionales: WorldSkills 2026, prevista en Shanghái, y EuroSkills 2027, que tendrá como sede Düsseldorf. Por su formato y por la exigencia de las pruebas, muchos participantes la describen como unas “olimpiadas” de la FP, un símil que el propio Príncipe utiliza para explicar su dimensión.
El acceso a SpainSkills no es automático: exige haber destacado previamente en la fase regional. En el caso madrileño, el billete se gana en MadridSkills, una competición autonómica que se celebra en IFEMA y en la que participan centenares de estudiantes de distintos centros. La última edición contó con 416 alumnos procedentes de 101 centros educativos y abarcó 33 especialidades, una cifra que refleja la amplitud de perfiles que hoy cubre la FP y el enfoque práctico con el que se evalúan las destrezas.
Zeus llega a la fase estatal precisamente tras imponerse en MadridSkills en la especialidad de Cocina, un resultado que convirtió a la escuela en uno de los nombres propios del certamen regional. Aquel campeonato, además, dejó otros hitos para el centro: un segundo puesto en Servicios de restaurante y la participación en Panadería, evidenciando que la escuela no compite solo en cocina, sino también en otras ramas vinculadas a la restauración.
En la práctica, estas competiciones miden algo más que la técnica culinaria. En Cocina se evalúa la capacidad de planificar, gestionar tiempos y recursos, mantener estándares de higiene y seguridad alimentaria, y ejecutar elaboraciones con precisión bajo presión. La presión del reloj, la observación permanente de los jurados y la necesidad de mantener la regularidad durante varias jornadas convierten cada prueba en una simulación realista del entorno profesional.
Para un centro formativo, el impacto también va más allá del palmarés. Llegar a SpainSkills coloca al alumnado en contacto con estándares de evaluación comunes, con otros equipos del país y con una exigencia que suele traducirse en aprendizaje acelerado. En el caso del alumnado, además, el resultado puede tener efectos directos en su proyección: desde prácticas y oportunidades laborales hasta el paso a fases internacionales si se logra el oro.
La gala de clausura y la entrega de medallas ponen el broche a esta edición de SpainSkills. Zeus llega a esa cita tras varios días de pruebas en Cocina, tutorizado por Príncipe, con el objetivo de convertir en resultado el trabajo iniciado en enero en un formato que premia tanto la ejecución como la organización y la regularidad bajo presión.










