- A primera hora de esta mañana seguía sin haber agua en varios barrios y no había confirmación sobre la normalización completa.
- Fuentes municipales apuntaban a que el suministro podría restablecerse a lo largo del día, aunque sin confirmación a primera hora.
La ciudad ha arrancado este miércoles con una sensación extraña de vuelta incompleta a la normalidad. Tras una jornada marcada por avisos, reparto de agua y medidas de emergencia, numerosos vecinos seguían a primera hora pendientes de un gesto tan básico como abrir el grifo y comprobar si el servicio había regresado del todo. La reparación de la avería se comunicó en la tarde del martes, pero el restablecimiento real en Alcalá continúa siendo desigual.
Fuentes municipales señalan que en algunas zonas ya empieza a entrar algo de caudal y que la previsión es que la situación pueda normalizarse a lo largo del día. Ese escenario, sin embargo, contrasta con el mensaje trasladado casi 24 horas antes por la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS), que había informado de que la incidencia estaba reparada y de que el suministro se restablecería de forma gradual en las horas siguientes.
La explicación está en el propio funcionamiento de la red. En este tipo de averías, resolver el punto dañado no implica que el agua vuelva al mismo tiempo y con la misma presión a todos los municipios afectados. La recuperación depende de la reapertura controlada de las conducciones, de la recarga de los depósitos reguladores y de la distancia de cada localidad respecto al sistema principal. En el caso de Alcalá, situada aguas abajo y en uno de los extremos del abastecimiento, ese proceso puede alargarse más que en otros puntos del corredor.
La incidencia se originó el lunes 13 de abril en Yunquera de Henares, dentro de una infraestructura clave para el abastecimiento supramunicipal. A la rotura inicial se sumaron fallos en Fontanar y en una válvula deteriorada, lo que obligó a cortar las dos conducciones principales y amplió el impacto a decenas de municipios.
En Alcalá, la evolución de la incidencia obligó al Ayuntamiento a activar el martes un comité de crisis y a preparar un dispositivo alternativo de suministro. El plan contemplaba el despliegue de cisternas en varios distritos y la distribución de agua embotellada en otros puntos, además de priorizar el abastecimiento de hospitales, residencias, centros educativos y escuelas infantiles. También se adoptaron restricciones temporales en instalaciones deportivas municipales, donde se suspendió el uso de duchas y otros servicios vinculados al consumo de agua.
Durante la tarde del martes empezaron además los repartos de garrafas en equipamientos sensibles de la ciudad. Entre los primeros puntos atendidos figuraban la residencia Francisco de Vitoria y el colegio Pablo Picasso. El operativo se diseñó como una red de apoyo mientras la presión del sistema se recuperaba y los depósitos municipales volvían a llenarse, una fase crítica en este tipo de episodios porque condiciona que el agua llegue con estabilidad a todos los barrios.
Junto a ese dispositivo institucional, la jornada dejó también una imagen reconocible en muchas situaciones de incertidumbre: la salida masiva a comprar agua embotellada. En distintos supermercados de la ciudad, las garrafas desaparecieron con rapidez de los lineales a medida que avanzaba la tarde, una reacción que suele repetirse cuando falla un suministro básico y se extiende la sensación de que los recursos pueden no llegar para todos.
La cronología de las últimas horas ha dejado una diferencia clara entre la reparación técnica de la avería y la normalización efectiva del servicio. La MAS comunicó el martes 14 que los trabajos habían concluido y que el suministro se iría recuperando de manera progresiva para evitar nuevas roturas por sobrepresión. La incidencia también ha evidenciado la dependencia de los depósitos municipales, que han amortiguado el impacto en algunos barrios pero no han evitado cortes donde las reservas se agotaron antes.







