- Del 23 de agosto al 20 de septiembre, la Huerta del Obispo acogió un mes de actuaciones con artistas nacionales e internacionales.
- Alcalá de Henares reunió a más de 46.000 asistentes de más de treinta nacionalidades en el recinto amurallado.
La Huerta del Obispo volvió a funcionar este verano como gran escenario al aire libre de Alcalá de Henares. En torno a un mes de programación, el ciclo combinó figuras consolidadas con apuestas que abren nuevas líneas para atraer públicos diversos. La octava edición se ha cerrado con un saldo de asistencia significativo y con la sensación, compartida entre promotores y público, de que el formato ha ganado en identidad.
La organización —Emotional Events, en colaboración con el Ayuntamiento de Alcalá de Henares— sitúa la asistencia en más de 46.000 personas y destaca la diversidad de procedencias, con público de más de treinta nacionalidades. El calendario, concentrado entre el 23 de agosto y el 20 de septiembre, mantuvo la apuesta por un recinto con valor histórico que aporta un marco singular a los conciertos.
Un cartel con amplitud generacional y estilística
La edición de 2025 reunió propuestas para públicos distintos en una misma cita. Pasaron por el escenario Marta Santos y Antonio José; Rosario con Los Manolos; Los Secretos; el violinista Ara Malikian; el tributo internacional God Save the Queen; y Camilo, que eligió Alcalá para su único concierto en la Comunidad de Madrid y con el que cerró su gira española.
El tramo final lo protagonizó Rels B con la segunda edición de Muralla Urbana, que consolidó la línea urbana como uno de los polos de mayor convocatoria del ciclo.
Nace Muralla Indie y se afianza la idea de festival
Uno de los movimientos más relevantes de este año fue el estreno de Muralla Indie (12 y 13 de septiembre), un formato de dos jornadas que reunió a nombres centrales del indie nacional como Iván Ferreiro, Siloé, Sidonie, Miss Caffeina, Dorian, Veintiuno o Niña Polaca, entre otros.
La acogida fue amplia y apunta a que este bloque puede convertirse en un eje estable dentro de la programación, ampliando el espectro más allá del concierto individual.
La noche Muralla Camp, color y humor para un público transversal
La primera Muralla Camp incorporó un guiño festivo y pop a la agenda con Ojete Calor, OBK, Ladilla Rusa y la propuesta Bingo Party by Drag Brunch.
Esta combinación, pensada para una experiencia más lúdica que de sesión clásica, funcionó como revulsivo para un público que busca espectáculo, baile y participación.
El recinto como valor añadido y su efecto en la ciudad
El uso de la Huerta del Obispo —junto al Palacio Arzobispal— refuerza el diálogo entre patrimonio y actividad cultural. Más allá del disfrute musical, la programación veraniega ayuda a desestacionalizar la agenda local y dinamiza la hostelería y el alojamiento en torno al casco histórico. En suma, contribuye a consolidar a Alcalá como parada reconocible dentro del circuito estival de la región.
Balance y retos para la próxima edición
El cierre de la octava edición deja dos pistas claras: la suma de formatos festival (Muralla Indie, Muralla Urbana, Muralla Camp) y la presencia de grandes giras elevan la visibilidad del ciclo; el reto pasa por sostener esa diversidad sin perder cohesión de marca y por seguir afinando la experiencia en términos de accesos, servicios y convivencia con el entorno patrimonial.
A la espera del calendario de 2026, Los Conciertos de la Muralla encaran su novena edición con una base de público fiel y con margen para seguir creciendo en propuestas y públicos.










