- Familias de colegios de Alcalá de Henares han trasladado su preocupación por las altas temperaturas en aulas de Primaria.
- En una clase se llegaron a registrar 30 grados el pasado viernes, mientras algunas familias señalan también la falta de sombra en patios durante el recreo.
El calor vuelve a notarse en los colegios en las últimas semanas del curso, cuando el alumnado afronta los días finales de clase y las rutinas escolares se desarrollan ya con temperaturas más propias del verano. Algunas familias de Alcalá de Henares se han puesto en contacto con este medio para visibilizar la situación que viven algunos niños de Primaria en sus aulas y patios.
Según relatan, el pasado viernes una clase de Primaria llegó a alcanzar los 30 grados en el interior del aula. Las familias explican que esta situación dificulta el desarrollo normal de la jornada, especialmente en una etapa en la que los niños pasan varias horas seguidas en clase y necesitan unas condiciones mínimas de confort para atender, trabajar y seguir el ritmo del final de curso. «El problema son las altas temperaturas en las aulas, que están llegando a los 31 grados», nos relata una de las madres.
A esta preocupación se suma la falta de sombra en algunos patios escolares. Los recreos de los más pequeños coinciden en muchos casos con franjas de sol intenso, en torno a las 11:00 o las 12:00 horas, y que todos los centros cuentan con suficientes zonas protegidas para que los niños puedan salir al exterior sin estar expuestos directamente al sol durante todo el descanso. «Hace poco talaron los árboles que daban sombra al patio de infantil y es imposible estar ahí en el recreo»
Este tipo de testimonios y experiencias no nos suenan a situación nueva ni aislada. Cada año, cuando llegan las últimas semanas lectivas, se repiten problemas similares en algunos colegios, con aulas que acumulan calor y patios donde la sombra resulta insuficiente. Por ello, las familias piden que se destinen recursos a mejorar las condiciones de los centros, tanto en el interior de las aulas como en los espacios exteriores.
Entre las medidas que reclaman figuran soluciones sencillas y estables, como más zonas de sombra, arbolado o mejoras que ayuden a mantener temperaturas más adecuadas dentro de las clases. El objetivo, señalan, no es alterar el funcionamiento habitual de los colegios, sino garantizar que los niños puedan terminar el curso en condiciones razonables de confort y seguridad. Las familias piden que sea el Ayuntamiento valore la posibilidad de destinar recursos a este tipo de necesidades básicas, como aseguran que ya ocurre en otros municipios del entorno. «Nos gustaría que el Ayto destinase dinero para estas cosas tan importantes sin necesidad de esperar a que pase algo grave»
Para las familias, el problema no debería abordarse únicamente cuando llegan los días más calurosos, sino formar parte de una planificación que permita mejorar progresivamente los espacios escolares.










