- Los delincuentes se hacen pasar por médicos, simulan una emergencia grave y piden dinero inmediato para una supuesta intervención médica.
- El aviso recomienda colgar, mantener la calma y comprobar la situación por otras vías antes de entregar dinero o datos personales.
La Policía Nacional ha alertado de una modalidad de estafa telefónica conocida como la “urgencia hospitalaria”, en la que los delincuentes llaman a la víctima desde un número oculto o desconocido y le hacen creer que un familiar ha sufrido un accidente grave. El objetivo es provocar una reacción de miedo inmediato para conseguir dinero antes de que la persona pueda comprobar si la emergencia es real.
El engaño comienza habitualmente con una llamada en la que un supuesto médico informa de que un familiar cercano se encuentra en estado grave y necesita una actuación urgente. Para reforzar la credibilidad de la historia, los estafadores pueden introducir gritos o audios de una persona que aparenta ser el familiar afectado pidiendo ayuda, un recurso pensado para aumentar la presión emocional sobre la víctima.
Durante la conversación, los delincuentes insisten en que la persona no cuelgue el teléfono ni contacte con nadie. Esa instrucción es una de las claves del fraude, ya que impide que la víctima llame directamente a su familiar, consulte con otros allegados o contacte con el centro hospitalario real. La urgencia, el aislamiento y el miedo son los tres elementos con los que los autores tratan de controlar la situación.
La petición económica llega después de crear ese escenario de emergencia. Según la advertencia difundida por la Policía Nacional, los estafadores solicitan una cantidad de dinero con el argumento de que es necesaria para salvar la vida del supuesto familiar o para permitir una intervención médica urgente. En este tipo de fraudes, la rapidez con la que se exige el pago busca que la víctima no tenga margen para razonar ni verificar los hechos.
La Policía Nacional ha vinculado esta modalidad con llamadas dirigidas especialmente a personas de edad avanzada o en situación de vulnerabilidad. En una investigación reciente, el cuerpo policial informó de la detención de un hombre acusado de estafar a personas mayores mediante esta técnica, con víctimas seleccionadas por encontrarse solas en sus domicilios y con edades comprendidas entre los 85 y más de 100 años.
En esos casos, los autores no solo simulaban una urgencia médica, sino que utilizaban audios con supuestos hijos llorando o pidiendo auxilio para aumentar la angustia de la víctima. La investigación policial apuntaba a varios delitos de estafa y permanecía abierta ante la posibilidad de que aparecieran nuevas personas afectadas, lo que refleja la capacidad de este tipo de engaños para repetirse en distintos lugares y con pequeñas variaciones en el relato.
La recomendación principal ante una llamada de estas características es mantener la calma y cortar la comunicación. Aunque el mensaje esté diseñado para generar pánico, ningún supuesto aviso urgente debe impedir que la persona compruebe la información por canales independientes. Lo más seguro es llamar directamente al familiar afectado, contactar con otra persona cercana o dirigirse al hospital a través de sus teléfonos oficiales, nunca mediante los datos facilitados durante la llamada sospechosa.
También conviene desconfiar de cualquier petición de dinero inmediata, especialmente si llega acompañada de instrucciones para no hablar con nadie o actuar en secreto. Este patrón coincide con otras estafas telefónicas basadas en el “familiar en apuros”, en las que los delincuentes suplantan a hijos, nietos, médicos, policías u otros perfiles de autoridad para forzar una transferencia, una entrega de efectivo o la cesión de objetos de valor.
La Policía Nacional insiste en que, ante la duda, lo importante es no precipitarse. Si la llamada resulta sospechosa, se debe colgar, verificar por otra vía y comunicar los hechos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. En caso de haber entregado dinero o datos personales, la denuncia resulta clave para iniciar la investigación y evitar que otras personas puedan caer en el mismo engaño.










