- El estudio refleja descensos en alcohol, tabaco, cannabis e hipnosedantes entre 14 y 18 años; la muestra incluye 35.256 estudiantes.
- Las prácticas de riesgo asociadas al alcohol marcan sus niveles más bajos desde 2000, con menos borracheras y binge drinking.
La fotografía del consumo adolescente en España llega este año con un mensaje nítido: las curvas bajan y lo hacen en todas las sustancias más extendidas. La última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES 2025), presentada el 5 de noviembre por el Ministerio de Sanidad y la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, ordena los datos de un fenómeno muy sensible para familias y centros educativos y permite contrastar tendencias en el tiempo con una serie consolidada.
Alcohol
El alcohol sigue siendo la sustancia más presente entre el alumnado, pero retrocede respecto a 2023. Declaran consumo el 73,9% alguna vez en la vida (75,9% en 2023), el 71,0% en los últimos 12 meses (73,6% entonces) y el 51,8% en los últimos 30 días (56,6%). También caen los comportamientos de mayor riesgo: el 17,2% se ha emborrachado en el último mes (20,8% en 2023) y el 24,7% informa de episodios de consumo intensivo o binge drinking (27,8%), ambos en los registros más bajos desde el año 2000. La edad media de inicio se mantiene en 13,9 años; el inicio de consumo semanal y la primera borrachera se sitúan en 14,8 y 14,6 años, respectivamente.
Tabaco
El descenso es aún más acusado y firma los mínimos de toda la serie. Ha fumado alguna vez el 27,3% (33,4% en 2023), en los últimos 12 meses el 21,2% (27,7%) y en los últimos 30 días el 15,5% (21,0%). El consumo diario en el último mes baja al 4,3%, 3,2 puntos menos que en la edición anterior. La edad de inicio se mantiene en 14,1 años y la del consumo diario en 14,4. Entre quienes fuman, lo más habitual es combinar cigarrillos de cajetilla y de liar; el 46,4% ha intentado dejarlo en el último año.
Cannabis
Continúa siendo la sustancia ilegal más consumida, aunque también retrocede con claridad: lo ha tomado alguna vez el 21,0% (26,9% en 2023), en los últimos 12 meses el 15,5% (21,8%) y en los últimos 30 días el 11,6% (15,6%). La edad media de inicio se sitúa en 14,8 años, una décima menos, y los registros marcan los niveles más bajos de la serie.
Cigarrillos electrónicos y vapers
Su uso sigue siendo elevado en el conjunto de edades, pero muestra una caída relevante: el 49,5% declara haberlos utilizado alguna vez en la vida, 5,1 puntos menos que en 2023. La prevalencia es ligeramente mayor en chicas y tiende a crecer entre los 14 y 17 años, con un pequeño retroceso a los 18. En paralelo, sube la percepción de riesgo: el 57,3% considera que el uso esporádico puede tener efectos negativos para la salud, 18,5 puntos más que el año anterior.
Hipnosedantes
Tras varios ciclos al alza, aparece el primer descenso desde 2014. Un 17,9% del alumnado afirma haberlos tomado alguna vez (con o sin receta) y el 9,5% declara consumo sin prescripción, cifras que, aunque bajan, mantienen a esta familia de fármacos como uno de los focos a vigilar. La prevalencia es mayor entre chicas y crece con la edad. La edad media de inicio se sitúa en 14 años.
Percepción de riesgo
El rechazo a los consumos más dañinos se intensifica. Respecto al cannabis, el 94,1% identifica alto riesgo en el consumo habitual, el valor más alto de la serie. También aumenta la percepción de riesgo acerca del consumo excesivo de alcohol en fines de semana (67,6%) y se mantiene elevada ante el tabaco diario (93,3%). La evolución de estas percepciones coincide con la reducción observada en prevalencias y sugiere un cambio cultural entre los menores.
Otras sustancias
El informe apunta descensos en drogas de menor prevalencia entre estudiantes —alucinógenos, anfetaminas, cocaína, MDMA, inhalables volátiles y heroína—. La cocaína alguna vez en la vida baja al 1,6% (2,6% en 2023); los alucinógenos al 1,4% (−0,9 puntos) y los inhalables volátiles al 2,0% (−1,2 puntos). Aunque las cifras son reducidas, los expertos insisten en mantener la vigilancia y la prevención focalizada en contextos vulnerables.
La metodología y alcance de la encuesta ESTUDES recoge 35.256 entrevistas autoadministradas a estudiantes de 14 a 18 años y permite comparar resultados por tramos temporales (a lo largo de la vida, 12 meses y 30 días). Al tratarse de un estudio por encuesta, las prevalencias informan de tendencias poblacionales y requieren lectura prudente a la hora de extrapolar comportamientos individuales o interpretar variaciones muy pequeñas entre ediciones.
El significado que estos resultados tienen para los centros y las familias es que la combinación de menos consumo y mayor percepción de riesgo abre una ventana de oportunidad para reforzar la prevención selectiva: formación del profesorado, programas de habilidades para la vida, implicación familiar y mensajes claros sobre el riesgo de vapers y el uso no médico de hipnosedantes. Los centros pueden aprovechar la tendencia para consolidar normas saludables y derivar a recursos especializados cuando detecten señales de alarma.
La edición de 2025 dibuja un punto de inflexión favorable: bajan alcohol, tabaco y cannabis y se enfría el atractivo del vapeo. El reto ahora es sostener esta dinámica con intervenciones basadas en evidencia y poner el foco en los bolsillos donde persisten consumos problemáticos. La próxima ola de datos permitirá comprobar si el cambio se consolida y si las políticas de prevención logran mantener a raya las conductas de mayor riesgo entre los adolescentes.










