- Camiones históricos y una autoescala protagonizaron la muestra en el marco de las Ferias de Alcalá.
- El evento conmemoró el 50 aniversario del cuerpo municipal y congregó a decenas de vecinos.
El rugido de los motores antiguos y el brillo del metal pulido transformaron este martes la Plaza de los Santos Niños en un escenario poco habitual: un escaparate de la memoria del cuerpo de bomberos de Alcalá de Henares. Allí, entre curiosos y familias con niños, se desplegó una exhibición de vehículos clásicos que recordaba cómo se combatían los incendios en la ciudad hace medio siglo. El acto, incluido en el programa de las Ferias, sirvió para celebrar los 50 años de la creación del cuerpo municipal.
El público pudo acercarse a piezas tan singulares como un camión todoterreno pensado para los fuegos forestales o un camión urbano que durante décadas recorrió las calles complutenses en emergencias. La estrella de la muestra fue, sin embargo, la autoescala, un invento que revolucionó el oficio de apagar incendios a comienzos del siglo XX al permitir a los bomberos ascender a los pisos más altos de los edificios.
La exposición no solo apeló a la nostalgia. También permitió entender el salto tecnológico que ha vivido el sector en las últimas décadas. Si antes la clave estaba en adaptar escaleras mecánicas a los vehículos, hoy la innovación pasa por drones capaces de vigilar el avance de las llamas de noche, cámaras térmicas que localizan focos ocultos y helicópteros o hidroaviones que descargan miles de litros de agua en cuestión de segundos.
Los asistentes pudieron comprobar de primera mano esa evolución: de los trajes de tela gruesa a los actuales equipos ignífugos, de los camiones con bombas rudimentarias a la sofisticación de los sistemas digitales que hoy acompañan a cada intervención. Una forma de poner en perspectiva la dureza del trabajo de generaciones de profesionales que se enfrentaron al fuego con medios mucho más limitados.
La iniciativa se integró en los actos conmemorativos del aniversario y reforzó el vínculo entre los bomberos y la ciudadanía. Para muchos vecinos, el recorrido por los vehículos fue también una oportunidad de transmitir a los más pequeños la importancia de un oficio que ha marcado la seguridad de la ciudad durante cinco décadas.
El 50 aniversario no solo invita a repasar el camino recorrido, sino también a reflexionar sobre el futuro. El cambio climático y el aumento de los incendios forestales exigen nuevas estrategias, donde las tecnologías no tripuladas ya comienzan a cobrar protagonismo. Aun así, la imagen de un bombero al frente seguirá siendo insustituible: la garantía de que, pese a la modernización, la esencia del oficio permanece intacta.










